domingo 8 de abril de 2007

Gran trabajo de Guadalupe Lopez Monteaguno (extraido de la universidad complutense de Madrid)

Las «cabezas cortadas» en la Península Ibérica


GUADALUPE LÓPEZ MONTEAGUDO


SUMMARY

With this paper we aim to explain the meaning of the «cabezas cortadas» found in the Iberian Peninsula. For this purpose, we analyze the archaeologi- cal, literary and religious sources.
In the first place, the «cabezas cortadas» are seen in relation to the sculptures of gallaecian-lusitanian «guerreros» and to the gallo «tStes- coupées». It follows a review of the literary sources on religious habits of the indigenous people of celtic or gallo origin. Finally, we clarify the relationship between the «tétes-coupés» and the celtic and gallo-roman shrines, as well as other religious issues. We conclude that the «cabezas cortadas» probably belong to a religious ritual of celtic origin, in relation to agricultural or chtonic deities. In this context Mars must have had a significant role.


RESUMEN

Se pretende con este trabajo llegar a unos resultados en cuanto al significado de las «cabezas cortadas» en la Península Ibérica, para lo cual se analizan los testimonios arqueológicos, literarios y religiosos. En primer lugar, se ponen en relación con las esculturas de «guerreros» galaico- lusitanos y con las «tétes-coupées» galas. A continuación se tienen en cuenta las fuentes literarias sobre las costumbres religiosas de los pueblos indigenas prerromanos de ascendencia celta o gala. Por último, se pone de manifiesto la conexión de las «t~tes-coupées» con los santuarios celtas y galo-romanos, así como con otros elementos religiosos y se concluye que las «cabezas cortadas» forman parte seguramente de un ritual religioso de origen celta, relacionado con divinidades agrarias o chtónicas, entre las que Marte tiene un papel relevante.


La existencia de esculturas que representan una cabeza humana o «cabeza cortada», denominación con la que se alude a este tipo de figuraciones, es conocida desde hace años en la Peninsula Ibéricat. Aunque a primera vista pudiera parecer que los hallazgos de «cabezas cortadas» son escasos en suelo hispano, lo cierto es que si se observan con detenimiento las manifestaciones B. Taracena, ‘Cabezas-trofeo en la España céltica», AEspA. 16, 1943, 157 Ss.; F. López Cuev¡llas, «Esculturas zoomorfas y antropomorfas de la cultura de los castros», CEO. 19, 1951,
177 Ss.; J. M. Blázquez, «Sacrificios humanos y representaciones de cabezas en la Península Ibérica», Latornus XVII, 1958, 27 Ss.; Idem, «Cabezas célticas inéditas del castro de Yecla, Salamanca», VII CAN (Barcelona 1960), Zaragoza ~l962, 217 Ss.; U. Abad Casal - O. Mora Rodríguez, «Una nueva ‘cabeza cortada’ en Extremadura», Estudios dedicados a Carlos Ca/tejo Serrano, Cáceres 1979, 21 ss., en donde se recoge la bibliografla anterior y gran parte de las teorias emitidas acerca del significado de las «cabezas cortadas».


Gerión, 5. 1987. Editorial de la Universidad Complutense de Madrid.
246 Guadalupe López Monteagudo

artísticas que se producen del siglo iv al cambio de Era, se ve que las «tétes coupées» aparecen no sólo en el área indocuropeizada de Hispania y realizadas en piedra, sino que son bastante frecuentes formando parte en la decoración de joyas y objetos de adorno, así como también del armamento y de la cerámica en una gran parte de la Península Ibérica.
Bien es verdad que la escultura en piedra abarca un área muy determina- da que se limita a la zona noroccidental de la Península. En ella se constatan tanto cabezas exentas como en relieve. Evidentemente en esta zona las
«cabezas cortadas» o «tétes coupées» guardan una estrecha relación con las esculturas que representan guerreros y que son conocidas, por el lugar de su hallazgo en el Sur de Galicia y Norte de Portugal, con el nombre de
«guerreros galáicos-lusitanos». Se trata de esculturas de gran tamaño que van vestidas con túnica corta y llevan casco, escudo redondo o caetra y puñal a la cintura. Es característica común a todas ellas el estar cortadas por las pantorrillas, al igual que la escultura de guerrero hallada en el túmulo de Hirschlanden (Stuttgart)2. A semejanza de ésta, de la llamada «Cabeza de Galo», que se conserva en el Museo de Pithiviers, y de otras esculturas galo- celtas, algunos guerreros galáico-lusitanos adornan sus brazos y cuello con torques y viríae. Es posible que se trate de representaciones de soldados muertos heroizados, confirmándose en todo caso su carácter funerario en las inscripciones latinas que llevan grabadas los ejemplares de Rubiás, en Orense, y de Santa Comba, San Juliáo y San Paio de Meixedo, en el Minho portugués3. Blanco Freijeiro piensa que algunas cabezas exentas podrían pertenecer a estatuas de guerreros cuyo cuerpo se ha perdido4.
Recientemente un interesante hallazgo en la zona catalana, consistente en cuatro piezas labradas en piedra arenisca con representaciones de «cabezas cortadas», además de ampliar el área de dispersión de este tipo de manifesta- ciones artísticas y culturales, lleva al establecimiento de contactos directos con la estatuaria del valle del Ródano. Sin embargo, el hallazgo de estas piezas como piedras reutilizadas en una villa romana no aclara nada respecto a su función y finalidad, aunque al parecer debían formar parte de una estructura arquitectónica, como ocurre con sus paralelos galos, y en este caso hay que suponer que se tratara de un santuario. Esta hipótesis se refuerza por el hecho de que en una de las piezas incluso es posible apreciar una figura sentada seguramente con las piernas cruzadas5.

2 F. López Cuevillas, op. cii.. 184 Ss.; J. Taboada, Escultura celto-romana, Cuadernos de Arte Gallego, 3, 1965; M. Cardozo, «Breves consideraqóes sobre a escultura primitiva da Lusitánia pré e protohistorica», CEO. 28, 1973, 153 Ss.; ¡-1. Zúrn. «Eme hallstattzeitliche Kriegerstele von Hirschlanden (Wúrtténberg», Celticum XII. 1965, 103 ss.
M. Martins-A. Coelbo da Silva, «A estátua de guerreiro galaico de 5. Juliáo (Vila Verde)». Cuadernos de Arqueología, Serie 11, 1, 1984, 31 ss. La hipótesis de que los guerreros galaico- lusitanos sean héroes divinizados ya fue considerada por F. Alves Pereira, «Novo material para o estudo da estátuaria e arquitectura dos castros do Alto Minho», O Arq. Port. XIII, 1908, 203 ss., especialmente 242-244.
4 A. Blanco, «Cabeza de un castro de Narla», CEO 34, 1956, 159 ss.
J. Guitan Durán. «Nuevas piezas de escultura prerromana en Cataluña: res¡os de un monumento con relieves en SanI Marti Sarroca (Barcelona), Pyrenae II, 1975, 71 ss.
Las «cabezas cortadas» en la Península Ibérica 247

Si las «cabezas cortadas» realizadas en piedra y exentas tienen un área de expansión restringida a la zona «celtizada» de la Península Ibérica, las representaciones de «tétes coupées» en el arte mueble, con un sentido funerario-religioso o simplemente como adorno, alcanza prácticamente todo el ámbito peninsular durante la época de La Téne. Carácter funerario cabe suponer que tienen las «cabezas cortadas» que adornan las urnas cinerarias celtibéricas de Uxama y Numancia (Soria). En relación con sacrificios humanos parecen estar las que decoran los extremos de la diadema de oro de San Martín de Oscos (Asturias), en donde se representa una ceremonia religiosa, a la orilla de un río, con jinetes y portadores de calderos. Este mismo carácter tienen las que aparecen en la lúnula de plata de Cháo de Lamas (Portugal), ya que se acompañan de una pátera, un puñal y jabalíes. Significado religioso deben tener asimismo las «cabezas cortadas» que adornan las fibulas de caballito —cuyos hallazgos abarcan las actuales provincias de León y Palencia principalmente, Guadalajara, Gormaz y Soria— o las fibulas de plata de la necrópolis soriana de la Mercadera y de los tesorillos de Córdoba y Guadalajara, por las escenas escatológicas —la caza por parte del difunto— que en ellas se representan.
Este mismo carácter mágico-religioso o funerario han de tener las
«cabezas cortadas» que adornan las espadas de antenas halladas en las necrópolis celtas y celtibéricas de La Osera (Avila), Alcácer-do-Sal (Portugal) y Atienza (Guadalajara), por el carácter intrínseco del arma en sí o por el destino funerario que las armas tenían entre estos pueblos. Desprovistas tal vez de todo sentido originariamente religioso, las «cabezas cortadas» pasaron a formar parte de la decoración de gran parte de las joyas hispanas de época helenistica6.
Blázquez relaciona las «cabezas cortadas», realizadas en piedra, con sacrificios humanos7. Apoya esta hipótesis el testimonio de las fuentes antiguas ya que según Estrabón (III 3, 7), los pueblos del Norte de la Península Ibérica sacrificaban a Ares —seguramente hipóstasis de un dios indígena relacionado con el Marte celta— machos cabríos, cautivos y caballos. Sacrificios humanos se documentan asimismo entre los lusitanos quienes, al decir de Estrabón (III 3, 6), vaticinaban sobre las vísceras de sus víctimas de una manera muy semejante a la descrita por Diodoro (y 31) entre los galos y también como los druidas, según Estrabón que toma el dato de Posidonio (Str. IV 5). Livio (Per. 49) describe la forma de sellar las alianzas de los lusitanos mediante el sacrificio de un hombre y un caballo. Igualmente, Plutarco (Quaest. Roin. 83) relata que en cl año 95 a.C. el cónsul P. Craso prohibió los sacrificios humanos entre los bletonenses, que habita- ban en las proximidades de la actual Salamanca. La arqueología confirma igualmente la relación de las «cabezas cortadas» con sacrificios humanos en Fresno de Sagayo (Zamora), en donde fueron halladas una cabeza exenta en

6 K. Raddatz, Die Schalzfunde der Iberischer Halbinsel, MF. 5, Berlín, 1969, passim. J. M. Blázquez, op. ci!. (n. 1), Latomus XVII, 1958, 27 ss.
248 Guadalupe López Monteagudo

piedra, dos aras —una de ellas dedicada a la diosa Bane— y lo que parece ser una mesa de sacrificios con agujero central8.
No es de extrañar que en la Hispania indoeuropea se constaten sacrificios humanos, al igual que se hallan documentados en el mundo celta en donde se ofrecían sacrificios humanos a las tres deidades celtas, Teutates, Esus y Taranis, cantadas por Lucano en la Farsalia (1 444-446). En el área
«celtizada» de la Península Ibérica, en donde la epigrafia atestigua topónimos y antropónimos derivados de Taranis y de Teutates9, es muy posible que se realizaran sacrificios humanos por las poblaciones de ascendencia indoeuro- pea, entre las que también la arqueología y las fuentes antiguas documentan ampliamente la práctica de sacrificar animales 10
Blanco Freijeiro, siguiendo a Jacobsthal, opina que algunas «cabezas cortadas» podrían ser representaciones de dioses y señala el extraordinario parecido que ofrece la cabeza de Santa Iria (Guimar~es) con el Jano de Solingen’1.
Los hallazgos galos de Roquepertuse, Glanum y Saint-Blaise revelan que en la región de Bouches-du-Rhóne existia la costumbre de exponer los cráneos humanos. Pero es dificil saber si se trata de las cabezas de los enemigos muertos en el combate o de un ritual de sacrificio. P. M. Duval piensa incluso que la estatuaria del santuario de Entremont —en donde se descubrieron restos de una serie de grandes esculturas en piedra de guerreros, algunas cabezas humanas estilizadas y quince esqueletos de hombres adul- tos— parece estar en relación con el culto del jefe muerto, lo que revelaría una heroización 12, Algunos investigadores se inclinan por la primera hipóte- sís, esto es, que las «cabezas cortadas» serían un trofeo de guerra, basándose en la descripción que hace Luciano de un fresco del valle del Ródano, en donde se representa a Heracles Ogmios arrastrando una fila de hombres encadenados por las orejas13. Por otra parte, las fuentes antiguas han transmitido la costumbre que tenían los celtas de conservar los cráneos de los enemigos muertos (Diod. y 29, 4; Dio XXXIII 22; Pol. II 28 y III 67; Just.


8 V. Sevillano, Testimonio arqueológico de la provincia de Zamora, Zamora, 1978, 116-118.
9 M. Sevilla, Vestigios toponímicos de culto a Taranis/Taranus en el NO. peninsular», 1
Reunión Gallega de Estudios Clásicos (1979), Santiago 1981, 101 ss. El radical de Teutates se halla atestiguado en el antropónimo Teuto de Moral (Zamora) y en otros antropónimos en donde el primitivo diptongo —eu-— ha dado —au-—, cf M. Palomar Lapesa: La onomástica personal prelatina de la antigua Lusitania, Salamanca 1957, 105-106. Vestigios del mismo radical podrían ser, según me comunica M. Pérez Rojas, los topónimos actuales en Tot-, como Totana
(Murcia), Totanés (Toledo), etc.
It~ Horacio, Carm. III, 4, 34; Silio Itálico, III, 361; Estrabón, III, 3, 7. En la inscripción lusitana de Cabego das Fráguas se menciona una suouetaurilia dedicada a varias divinidades indígenas, siendo representaciones plásticas de este mismo ritual los bronces de Castelo de Moreira, Costa Figucira y del Instituto Valencia de don Juan, cf. J. M. Blázquez: Diccionario de Religiones Prerromanas de Hispania, Madrid 1975, 62 ss.
t¡ A. Blanco, op. ch. (n. 4).
¡2 p~ M. Duval, «Celtes contineaux. La religion et les mythes des Gaulois», Dichionnaire des
Mythologies, Madrid 1981, 1, 133-135.
3 F. Benoit, «Le théme hellénistique de l’enchainement d’Ogmios et le cycle mythologique irlandais et gallois», CRA! 1952, 103 ss.
Los «cabezas cortadas» en la Península Ibérica 249

XXIV 5; Liv. XXIII 24, 11). Estrabón relata que, al salir del combate, colgaban del cuello de sus caballos las cabezas de los enemigos muertos y las llevaban consigo para fijarlas como espectáculo en los vestíbulos (Str. IV 4,
5), añadiendo que esta costumbre la tienen la mayor parte de los pueblos del Norte. Al parecer, tanto Estrabón como Diodoro toman esta noticia de Posidonio.
Tito Livio, refiriéndose a los galos, escribe: Gallorum equites, pectoribus equorum suspensa gestantes capita in lanceis infixa ovan tesque morís sul carmina (Liv. X 26, 11). El mismo autor dice de los Boios: Spolia corporis caputque praec¡sum duces Bou oran(es templo, quod sanctissimum en apud eos intulere; purgato inc/e cap he, ul mos iis esí, ca/ram auro cae/avere, idque sacrum vas jis eral, quo solemnibus libarení poculum que idem sacerdotibus esset ac wmplis antisritibus (Liv. XXIII 24, II). Estos datos coinciden con los proporcionados por otras fuentes antiguas (Sil. It. Pun. XIII 481-482; Floro III 4, 2)’
En la Península Ibérica solamente existe un texto que habla de la costumbre de las tropas hispanas, que tomaron parte en la conquista de Selinunte por los cartagineses, de cortar la cabeza a los enemigos y clavarlas en picas (Diod. XIII 57, 2). La arqueología confirma este uso entre los celtiberos en el monumento de Binéfar (Huesca) en donde se representan hombres sin cabeza ni manos, lo que coincide con el rito existente entre los celtas de consagrar a los dioses las cabezas y miembros del cuerpo15. Probablemente esta costumbre tiene su origen en la creencia de que sólo podian beneficiarse de la inmortalidad aquellos guerreros a quienes no se les hubiera cortado la cabeza o alcanzado gravemente la médula o el cerebro. Todo lo cual se halla en relación con el culto céltico de la cabeza que, segun Ross, viene directamente de la Cultura de las Urnas y de la temprana Edad del Bronce europea, donde la cabeza era usada como un símbolo solar 16
Para Lantier, el hallazgo en Libenice (Checoslovaquia) de una bóveda craneana es uno de los indicios más antiguos del culto a la exaltación de la cabeza en un santuario celta, ya que éste de Libenice se data entre el 300 y el
274 a.C.’7.
A Taranis¡Júpiter se ofrecían cabezas humanas cortadas, siendo sus símbolos las medas y los espirales. Renard considera que los anillos o círculos concéntricos y las medas juegan un papel profiláctico análogo al que tiene asignado la rueda como atributo de Júpiter, es decir, los anillos tendrían un carácter astral18. En el caldero de Gundestrup hay una serie de figuras


‘~ A. Reinad~, «Les tEtes coupées et les trophées en Gaule», Revue Celtique 34, 1913, 38-60,
253-286.
~ 1. M. Blázquez, op. ci!., n. 1), Latomus XVII, 1958, 31.
I~ A. Ross, Pagan Ce/tic Britain, London, 1968, 16 Ss.; E. Sprockhoff, «Central Earopean
Urnf¡eld Culture and Celtie La Téne», FFS. 20, 1955, 257 ss.
¡7 R. Lantier, «Le sanctuaire celtique de Libenice (Tchécoslovaquie»’, CRAJ, 1963, 272 ss.
‘¡ M. Renard, «Poteries á masques prophylactiques. A propos des vases ‘planétaires’», Latomus XIV, 1955, 220 Ss.; J. Green, The W/zeel as a Cult-Symbol in Roman-Celtic World, Bruxelles, 1984, passim.
250 Guadalupe López Monteagudo

divinas representadas con los brazos levantados, entre las cuales se puede reconocer a Taranis con la rueda solar. Este caldero es interpretado por Le Roux como «caldero de la inmortalidad», opinión compartida por Benoit para quien el baño en el caldero, ritual de sacrificio en honor de Teutates según un escoliasta de Lucano, no es otra cosa que la escena de resurrección en el «caldero de la inmortalidad». El comentarista de Lucano dice que los galos «tienen por jefe de la guerra y gran dios del cielo a Taranis/Júpiter, habituado antes a ser aplacado con cabezas humanas, pero que ahora se contenta con
En la Península Ibérica la arqueología proporciona varios testimonios de estos rituales, siendo la diadema de San Martín de Oscos (Asturias) uno de los más significativos. En ella se representan cabezas cortadas y círculos concéntricos, grandes calderos llevados por dos porteadores, una cría de animal y jinetes con torques en la mano y algunos con cuernos en la cabeza que podrían relacionarse con un culto a Marte/Lugus20. Otros ejemplos importantes son los constituidos por los bronces votivos de Castelo Moreira
(Minho) y del Instituto Valencia de don Juan (Madrid). En el primero se representa sobre una trenza, terminada en cabeza de bóvido, una escena de sacrificio en la que interviene un hombre con hacha al hombro, un caldero, una cabra, una oveja, un carnero, un cerdo y dos serpientes, una de las cuales es interpretada por Blanco como un torques. El segundo consiste en una lámina estrecha sobre la que se encuentra un caldero, un torques, varios animales y tres hombres, dos de ellos con torques21. La representación de suoue¡aurilia y de elementos cultuales atribuibles a varias divinidades, lleva a relacionar estos objetos con un culto a Taranis/Júpiter y Teutates/Marte al mismo tiempo.
Este confusionismo existente en la asimilación entre dioses indígenas y romanos es debido seguramente a que aquéllos presentan atribuciones que tanto pueden relacionarse con Júpiter como con Marte. Y por otro lado no hay que olvidar que, en ocasiones, las características de los dioses romanos tampoco están muy definidas ya que Júpiter tenía durante el imperio la advocación de protector del ejército y Marte, antes o al mismo tiempo, de ser una divinidad guerrera, lo era también ctónica y agraria, por lo cual se le ofrecían suouetaurilia (Liv. VIII ¡0, 14; Cat. De agr. 141,2) y torques (Floro 1
20, 4)22.

¡~ Fi Benoit, «Le monde de “au-dela” dans les représentations Celtiques», Ogatn VII, 1955,
27 Ss.; F. Le Roux, «Des chaudrons celtiques á 1arbre d’Esus. Lucain et les Seholies Bernoises»,
Ogam VII/l, 1955, 33 ss.
20 G. López Monteagudo, «La diadema de San Martín de Oscos», Rey. Univ. Madrid 109
(—Homenaje García y Bellido III), l977,99 Ss.; Idem, «Las esculturas zoomorfas ‘célticas’ de la Peninsula Ibérica y sus paralelos polacos», AEspA 55, 1982, 18-20, sobre la vinculación Marte/Lugus en la Península Ibérica.
2¡ Estaríamos en presencia de una suoueíaurilia. Blanco cree que la serpiente que aparece en el suelo junto al hombre con hacha al hombro, podría ser un torques, cf. A. Blanco. «Exvoto con escena de sacrificio,, Guitnaráes 67, 1957, 499 ss.
22 M. D. Eetru~evski, «L’évolution du Mars italique d’une divinité de la nature á un dieu de
la guerre’, AAH XV, 1967, 417 ss.
Las «cabezas cortadas» en la Península Ibérica 251

Volviendo a las «cabezas cortadas», parece ser que en el mundo celta y galo-romano existe una vinculación estrecha entre ellas. y los torques y los santuarios- Efectivamente, en el mencionado santuario de Libenice está documentado el hallazgo de una bóveda craneana junto a dos torques y restos de animales sacrificados. Las excavaciones han revelado asimismo la existencia de una estructura arquitectónica formada por dinteles realizados en madera, que son los precedentes de los pórticos en piedra, con alveolos para colocar cráneos o cabezas cortadas, en los santuarios galo-romanos. A. Rybová y B. Soudsk9 creen que lo que Lantier, siguiendo a Grénier,
~nterpreta como tumbas de héroes, eran simplemente fosas excavadas que servían para contener las entrañas de los animales sacrificados, y así es cómo deben interpretarse las fosas existentes en el centro de los santuarios de la Galia meridional. Esta interpretación deja sin contenido la supuesta creencia de los templos célticos como heroa y defiende, por el contrario, su carácter en relación con un culto a divinidades agrarias en ritos de fertilidad. Según los investigadores checoslovacos, Libenice fue un templo de ritos ctónicos y agrícolas seguramente dedicado a Teutates, dios de la tribu. Este dios entra en hierogamía con la diosa local, representando la unión entre la tribu y la tierra que la hace vivir. En la mitología romana este carácter es propio de Mars Quirinus qui praeesz pacis, contra el concepto de Mars bella tor, propio de la capa de los guerreros23.
Muchas cabezas se distinguen por la presencia de un torques alrededor del cuello, ornamento céltico claramente provisto de connotaciones mágico- religiosas y objeto sagrado reservado a las divinidades chtónicas24. Este carácter ctónico lo tenía Marte como divinidad psicopompa y agraria, según confirman las fuentes antiguas: ... uouere ... Marti suo torquem» (Floro 1 20,
4), «si potiatur, Martí suouetaurilihus piaculum fien (Liv. VIII 10, 14), la plegaria lustral de Catón (De agr. 141, 2-3) y el carmen de los Fra/res Anuales
(Varr. LL. 5, 85). También la arqueología testimonia este mismo carácter en el hallazgo, en Apt, de ocho o nueve cráneos humanos debajo de un altar dedicado a Marte (CIL XII 1077) por devotos de nombre celta25. En la Península Ibérica aparecen representados torques en la parte superior de varias estelas vadinienses y posiblemente también en la de Herraméllurí, pudiéndose interpretar como símbolos de la atribución psicopompa de Marte, el cual, como divinidad solar, se encarga de la protección de los muertos en el más allá26.
La aparición del torques en algunas «cabezas cortadas» y en las esculturas

23 A. Rybová-B. SoudskÑ, Libenice: Sanchuaire ce/tique en BoJ,hne centrale, Monumenta
Archacologica X, Praha 1962, 308 ss.
24 J. Filip, Ce/tic Civilization and its Heritage, Prague 1977, passí,n.
25 A. Ross, op. cit. (n. 16), 61 ss.
26 J. M. de Navascués: «Caracteres externos de las antiguas inscripciones salmantinas. Los epítetos de la zona occidental’, BRAH CLII, 1963. 159 Ss.; F. Marco Simón, «Las estelas decoradas de los conventos Cesaraugustano y Cluniense», Caesaraugusta 43-46, 1978, 59; J. i. Hatt, «Les croyances funéraires des Gailo-Romains d’aprés la décoration des tombes», RAE 21,
1970, 7 ss.
252 Guadalupe López Monteagudo

de «guerreros galáico-lusitanos» les confiere un carácter divino, o casi divino, en relación posiblemente con un culto al héroe muertoy con una simbología de carácter ctónico y funerario ligada a una divinidad que, muy probable- mente, podría identificarse con Marte.
The crisis of antique society iii Spain in ihe third century


Ju. B. TSIRIU’¿

















J. Arce recently alleged that the third century in Spain has never been extensively studied’. For alí its categorical exaggeration this allegation contains a grain of truth though — the problem of the crisis of antique society in the third century in general and on the territory of the Spanish provinces in particular is so far from being exhausted to date. The important aspect of the problem which has not yet received its due scholastic attention is the interdependence and interconnection of the crisis with the degree of Romanization in various regions of the ~ountry. In our opinion, such approach to the subject could further our comprehension of both the crisis proper and, aboye alí, its aftermath.
From the view-point of her Romanization Spain by the end of the second century felí into three zones. The first zone comprising South and East Spain, Le. Baetica and the Mediterranean parts of Tarraconensis, may be said to be completely Romanized. We must emphasize the fact that here there were a great many towns of Roman or Latin law. They were similar to a polis and governed in the Republican fashion. H. Galsterer believes that Spain liad at the time 184 cities of this type; 90 cities were situated in Baetica and 35 in Tarraconensis. In other words, this zone could boast no less than 125 cities or about 70 of their total amount in Spain2. The towns were populated by the Italie immigrants, veterans and indigenes; their descendants eventually merged and the towns’ residents were divided not according to ethnic but social entena. Some settlers possessed no citizenship of those tow~is but


1 J. Arce, «El Edictum de pretiis y la Diocesis Hispaniarum». Hispania, t. 39, 1979, p. 6,
nota 1.
2 II. Galsterer, Untersuchungen zum ró,níschen Stiidtewesen auf der fberischen Halbinsel.
Berlin, 1971, passim.


Gerión, 5. 1987. Editorial de la Universidad Complutense de Madrid.

sábado 7 de abril de 2007

Hay quienes aseguran que los celtas fueron los verdaderos antepasados de los europeos modernos, los creadores de Europa. Hacia el año 300 A.C., cuando se encontraban en el apogeo de su poder, ya ocupaban y dominaban todas las tierras desde el Báltico al Mediterráneo y desde el mar Negro hasta las costas de Irlanda. Siendo una raza indoeuropea, ocuparon la región al norte del mar Negro, y unos dos mil quinientos años antes de Cristo, comenzaron a extenderse por toda Europa y hacia la India. A partir de sus idiomas, evolucionaron gran parte de los idiomas europeos y algunos dialectos hindúes.
El vocablo celta no figura en ninguna parte hasta que el historiador griego Herodoto, lo menciona en el siglo V A.C. Por esa fecha ya eran un pueblo grande y poderoso, compuesto por tribus con diferentes nombres, pero que se consideraban colectivamente Keltos. Estaban unidas por una organización política común, una poderosa clase sacerdotal, tradiciones religiosas, idioma y aspecto físico. Se podría afirmar, sin embargo, que sus orígenes se remontan hacia el tercer milenio A.C.
Los estudiosos han dividido las primeras fases de la prehistoria Celta en los períodos de Hallstatt (700-500 A.C) y La Tène (500 A.C.-S. I D.C.), que son los nombres de dos poblaciones, una austriaca y la otra suiza, donde se han encontrado muchos y variados objetos antiguos.
La civilización de Hallstatt se diferencia notoriamente de las demás culturas europeas, principalmente por el descubrimiento y utilización del hierro. Se convirtieron en verdaderos artistas en el trabajo de este metal. Las cortas espadas de bronce que en un principio utilizaban los guerreros, fueron reemplazadas por las refinadas y típicas espadas de hierro hallstattianas.
La cultura de Hallstatt se encuentra precisamente al centro de la zona de minas de sal y hierro, que hacían de aquel lugar un rico nudo de intercambios comerciales con el centro de Europa.
Sin embargo, el centro de la civilización hasltattiana tiende después a desplazarse hacia el oeste; si las ricas tumbas de carros fúnebres en los siglos VIII y VII se hallan difundidas por Austria del norte, Bohemia y Baviera, en el siglo VI aparecen en Württenberg, en Suiza, en el alto Rhin e incluso algunas en Borgoña.
A principios del siglo V, ya se ha iniciado la transición de esta sociedad ilírica o protocéltica a la específicamente Celta de La Tène. Es en esta época cuando comienzan a aparecer carros fúnebres de dos ruedas -ya no de cuatro- que contienen brillantes joyerías de oro etruscas. El comercio entre etruscos y celtas era bastante intenso, y se acrecentó aún más en el período de La Tène. Por otro lado, la civilización de Hallstatt irradiaba también hacia la zona véneta, revelando afinidades con la civilización ilírica del Este, e importando sístulas estenses de bronce repujado.
El espíritu del arte celta de Hallstatt es bastante distinto del de La Tène, a pesar de existir los mismos elementos en los campos de urnas, especialmente en el uso del túmulo con carro fúnebre.
La cultura de Hallstatt es maestra en la creación de brazaletes, fíbulas y vajillas de metal de formas nítidas, animadas por estatuillas de animales asomados al borde del recipiente. La cerámica es en general sencilla, con urnas pardas y poco adornadas, de panza ancha y largo cuello sobre una estrecha base, si bien en Silesia se hallan grandes vasos pintados, de posible influencia greco-itálica.
En el área germánica, la cultura hallstattiana no tiene mayor influencia. Durante la transición del bronce al hierro, Germania del norte perdió la primacía económica ligada al comercio del ámbar. Salvo las ricas tumbas protoceltas de jefes de la zona meridional -Baviera, Württenberg y Suiza-, y la hermosa cerámica profundamente incisa y pintada de Alb Salem, en el sudoeste, vinculada también a elementos protoceltas, sus expresiones artísticas son modestas y limitadas.
La preparación de los celtas históricos se elabora durante largo tiempo, entre civilización del túmulo, campos de urnas y área de Hallstatt. En la sociedad celta de ganaderos y guerreros, con bases agrícolas permanentes mucho más acentuadas que las escitas, parece precisamente que campos de urnas y Estepas se den la mano para realizar un tejido de vida y de arte lleno de posibilidades, alejado de cierta monotonía y uniformidad que no consiguen evitar los puros nómadas o los puros agricultores.
Nace entonces la civilización de La Tène, los también llamados Celtas históricos. Si bien la mayor parte de los pueblos europeos y de Gran Bretaña tiene su origen en la civilización de Hallstatt, La Tène es igualmente importante por su grado de refinamiento principalmente en el arte.
El arte celta toma el nombre de La Tène, localidad suiza cerca del lago de Neuchâtel, que proporcionó los más ricos hallazgos del siglo V; pero los celtas ocuparon un área bastante extensa, que desde Germania del sur y Suiza llegaba a Francia y España, Britania del sur, Irlanda y, por el otro lado, al Danubio. La primera inmigración históricamente documentada es la de los belgas, que llegaron a La Tène desde la orilla opuesta.
En Irlanda, el elemento celta se remonta a Hallstatt y al siglo VI, pero se valoriza especialmente con la conquista romana de la Galia y de la Britania, que provoca desplazamientos en masa de celtas a Gales e Irlanda, y se enriquece nuevamente durante las invasiones bárbaras, cuando, cuando la isla se convierte en el último bastión del arte celta. Pero los celtas se extendieron también hacia el este y el sur; en el siglo IV invadieron Italia, se establecieron en el valle del Po, dejando allí sus típicos cementerios, haciendo de Milán su gran centro y llegando incluso a atacar Roma. En el siglo III, a través de los Balcanes, bajaron hasta Grecia, fundaron un reino galotracio en la desembocadura del Danubio y pasaron a Asia Menor donde fundaron la Galacia.
Se puede hablar con seguridad de civilización y arte celta a partir del siglo V. En esta época las manifestaciones de Hallstatt aparecen superadas, en las tumbas de Renania y de la Champagne, por un arte nuevo y en cierto sentido opuesto. El aspecto sobrio y predominantemente rectilíneo de los adornos hallstattianos es sustituido por un nuevo concepto ornamental, de finas espirales, lágrimas, llamas, botones florales, etc., muchos de los cuales son verdaderas novedades.
Los celtas de La Tène eran temidos por los demás pueblos que, además, los admiraban por su habilidad técnica, su arte, su fervor religioso y su pasión por aprender y conocer.
El mundo y arte celtas aparecen como una elaboración vital y original, basada sobre elementos de origen diverso: escitas, iránicos, etruscos y hallstattianos, en general indoeuropeos. Los celtas también sepultaban a sus muertos en túmulos, dentro de carros, lo que atestigua el homenaje rendido a su estirpe guerrera.
Empleaban mucho el caballo, pero no se convirtieron en caballeros sino hasta una segunda fase, para oponer unidades más modernas a los ejércitos romanos. Los caballos eran usados, en un principio, para arrastrar los carros de dos ruedas, de inspiración etrusca, sobre los cuales los guerreros acudían al campo de batalla; una vez en éste, combatían a pie, en duelos del tipo de desafío individual entre campeones de las tribus enemigas. A diferencia de las legiones romanas o las falanges griegas, los guerreros celtas acudían a la guerra vestidos sólo con un ceñidor.
La jerarquía social celta se basaba, entre otras cosas, en las cabezas de ganado poseídas. Pero su vida era más estable que la de los nómadas de las Estepas, con tendencia a agruparse en «oppida» fortificados, como los del Languedoc y de la Galia central, y a disfrutar una agricultura permanente, confiada tal vez a los pueblos autóctonos sometidos.
La sociedad celta se dividía en plebe y nobles. Entre éstos elegían al rey o a los jefes de las vastas aglomeraciones de tribus; a los guerreros, que tenían una fundamental importancia, como campeones a los cuales se confiaba la suerte de la tribu; y finalmente a los druidas, es decir los magos sacerdotes, hijos de guerreros, quienes eran los verdaderos dominadores de la sociedad celta. Druida significa «sabiduría de la encina», porque ésta -al igual que cerca de once especies de árbol- era un símbolo de divinidad.
Se ocupaban del culto a los dioses, supervisaban los sacrificios públicos y privados y explicaban las cuestiones religiosas. Tenían derecho a decidir en casi todas las disputas, ejerciendo de jueces e imponiendo recompensas o castigos en los casos criminales y en los pleitos por herencias o límites territoriales.
Cuando una persona desobedecía las reglas, le prohibían asistir a los sacrificios. Este era un castigo muy duro, pues la persona excluida se convertía en un marginado, sin derechos en la tribu.
Los dioses que honraban de manera más frecuente, eran Beleno, dios de los pastores; Epona, representada como una muchacha o una yegua; Cerunnos, el dios cornudo (también llamado Lug o Locki); el dios mulo llamado por los romanos Rudiobos, entre otros. Estos dioses no tienen el carácter de supremos.
Cada tribu honraba a un dios, padre y bienhechor, y a una diosa de los productos, cuyo esposo terrenal era el rey. Lo esencial de los cultos se tributaba a los elementos promotores de los ciclos agrícolas, y sobre todo la luna, madre del cambio de las estaciones, de las vicisitudes de la tierra y de la mujer.
Este tipo de creencias lleva a expresarse por medio de símbolos, como el cielo estrellado, las medias lunas y otros signos astrales y solares, entre ellos trisquelas y meandros, que entran en el repertorio celta junto con los adornos. Destaca tal vez entre los signos solares, la típica "rueda de cuatro radios" (ver ilustración). Sin embargo, ni siquiera los adornos tienen un afán puramente decorativo, sino que sirven para expresar ideas de protección y conjuro.
Existía un jefe que gobernaba por sobre todos los druidas. Cuando moría, le sucedía el más honorable de los demás; si la elección era difícil, se recurría a la votación o al combate, en casos extremos. En una época concreta del año, todos se reunían en asamblea en un lugar sagrado, considerado como el centro de toda la Galia.
Es probable que el punto de reunión de los druidas galos estuviera ubicado donde hoy se alza la catedral de Chartres. Los irlandeses tenían un santuario druídico equivalente en Tara, y los de Gran Bretaña tenían su centro en la isla de Anglesey.
De acuerdo con los escritos de César, los druidas memorizaban enormes cantidades de poesía. Algunos de ellos prolongaban sus estudios durante veinte años. Consideraban inadecuado utilizar la escritura en sus estudios, pero usaban el alfabeto griego para todo lo demás, no obstante, la llamada escritura Ogham (Betse-Luis-Min) de irlanda, fue o bien creada o bien utilizada por los Druidas (ver próximo número)
La principal labor religiosa de los druidas era hacer comprender a la gente que el alma nunca muere, sino que tras la muerte, pasa de un cuerpo a otro en un eterno retorno.
Los celtas habitaban regiones tan diferentes que la vida cotidiana variaba con el clima, tipo de tierra, proximidad al mar y otros factores, pero los descubrimientos arqueológicos demuestran que en general todos tenían el mismo tipo de vida. Habitaban en fortalezas ubicadas en las colinas o en casas fortificadas en las llanuras.
Las casas podían ser muy grandes, eran circulares, con tejados de paja en forma de cúpula. En el continente europeo había también casas ovaladas, pero en Inglaterra e Irlanda solían ser redondas.
No les interesaba la arquitectura, preferían la comodidad de sus viviendas, calefaccionadas por un fuego central, con una chimenea que atravesaba el tejado de paja. Un gran caldero colgaba de una cadena sobre la hoguera, la que también se utilizaba para asar la carne.
Preparaban el pan en hornos o en planchas, y también tenían agujeros para cocinar en el suelo, donde se podían asar animales enteros. Bebían leche, cerveza e hidromiel y, cuando podían conseguirlo, vino. Su comida favorita en las fiestas era el cerdo o jabalí, fresco o salado, y también pescado sazonado con comino y salmón guisado con miel. Hacían queso y usaban hierbas para sazonar y como medicinas. Los tintes que usaban eran a base de vegetales, como el Isatis tinctoria, que daba un colorante azul.
Los celtas eran un pueblo jactancioso. Eran orgullosos de su cabellera, la que decoloraban con cal para hacerla más clara, y la adornaban con cuentas de oro. El oro era más abundante en el Oeste y la plata en el Este. Sus armas ornamentales eran muy elaboradas, decoradas con piedras preciosas y metales nobles. Los más ricos adornaban sus casas con tallas de tejo rojo. Ponían colgantes de seda y lino en los salones de banquetes, y decoraban sus ropas con hilos y ribetes de oro, y gran variedad de cuadros y rayas. La arqueología confirma la descripción de collares, brazaletes, topilleras, anillos, tocados y cascos que comúnmente aparecen en las leyendas. En cuanto a la forma de vestir, los galos eran partidarios de los pantalones; los irlandeses, de las túnicas. Todos usaban capas, cuya longitud variaba de acuerdo al rango del portador. Sus actividades predilectas eran la caza, la cría de ganado, la guerra, los juegos de tablero y, sobre todo, escuchar música, poesías y narraciones. La religión era el centro de sus vidas.
El elemento más representativo del arte celta, es el torques, que aparece en las tumbas de Hallstatt y se halla difundido especialmente en el siglo V-IV A.C. Parece que éste hubiese sido una insignia que denotaba grado o culto. Es un collar abierto en forma de anillo, constituido por entrelazados de oro y bronce, más raramente de plata, a menudo con los extremos en forma de cabezas de animales encarados, según un modelo ya conocido de los escitas.
Los celtas honraban a sus dioses pero sobre todo a sus héroes, con estatuas y testas esculpidas en piedra, con una expresión de concentrada potencia, representada mediante un juego de masas esenciales.
Daban enorme importancia a las cabezas cortadas, en las cuales creían que se mantenía el espíritu y el poder del difunto; al igual que los escitas, cortaban las cabezas de los enemigos, a menudo las transportaban en copas rituales, y las apreciaban mucho; las colgaban en los santuarios o las llevaban consigo prendidas del arzón, a fin de absorber su poder, si se trataba de la cabeza de un enemigo, o para pedirle consejo como a un oráculo, si era la cabeza de un jefe. Esta costumbre los hizo temibles, especialmente para los romanos.
Del mundo clásico, principalmente a través de Marsella, los celtas de la Galia aprendieron el empleo de la moneda, que no crearon hasta la fase tardía de su civilización, reservándola para el comercio con los extranjeros, mientras que en el comercio interior seguía vigente la antigua práctica del intercambio. Sus monedas fueron siendo transformadas a medida que se especializaban en el comercio.
Los celtas también modelaron vasos de terracota, valorizando el tipo celta antiguo de profundas incisiones, pero dedicándose también a vasos pintados, entre los cuales sobresalen los hermosos vasos ligeros del Marne, adornados de espirales. Sin embargo, la expresión más espléndida del arte celta es la metalurgia; la más inesperada, la estatuaria. Ambas parecen simbolizar, en el ámbito de un único mito de poder a través de la magia, los aspectos contrastantes del mundo refinado y rudo de los celtas.
Muchos de sus dioses sólo conocemos por inscripciones, nombres geográficos, referencias romanas y, sobre todo, gracias a las historias que han sobrevivido en Irlanda y Gales. Los celtas tenían una larga tradición oral, y las historias que contaban acerca de sus dioses y héroes reflejan un antiguo modo de vida que debió ser común en toda Europa.
El más conocido de los héroes celtas es, probablemente, Arturo, el único celta cuyo nombre ocupa las mentes de todos los europeos y americanos. Sus legendarias aventuras tienen lugar en Gran Bretaña y Francia. En Francia se le conocía como «le roi Artus», y puede que su nombre proceda de un dios llamado Artaios, que los romanos comparaban a su propio dios Mercurio
CITAS DE ALGUNOS AUTORES REFERENTE A CELTAS Y CELTIBEROS. “Los galos por aquella época no conocían ni el vino, ni la uva, ni el aceite de oliva... cuando por primera vez probaron los frutos de nunca antes habían probado, quedaron maravillados y preguntaron al extranjero como se conseguirían esos artículos y quien los producía. El tirreno arrunte de Clusium les confió que el país productor era grande y fértil y estaba habitado por poca gente que en el combate se portaban como mujeres... persuadidos por tales palabras los galos entraron en Italia...” Dionisio de Halicarsano “antigüedades romanas” 13, 10, 14-17 “Brenno rey de los galos al entrar en un santuario no encontró ofrendas de oro y plata, y cuando vio las imágenes de piedra y madera se río ante ellos pensando que los hombres que creían que los dioses tenían forma humana, habían erigido sus imágenes en piedra y madera. (..)” Diodoro 22,9 “Se presentaron entonces ante Alejandro embajadores de todos los pueblos independientes que habitaban junto al Istro (Danubio)... también algunos celtas que estaban asentados en el golfo Jónico. Estos celtas eran de elevada estatura y muy preciados de si mismos. Todos dijeron que venían solícitos de la amistad de Alejandro... Pregunto a los celtas que era lo que mas temían de las cosas humanas. La respuesta de los celtas le sorprendió. Respondieron que lo que mas temían era que el cielo se desplomara sobre sus cabezas. Otorgoles el nombre de amigos y los hizo sus aliados (...) comentando reservadamente: Cuan fanfarrones son estos celtas." Arriano “Anabasis de Alejandro Magno” 1, 4, 6 “Los galos son de alta talla, con poderosa musculatura y blanca piel. Su cabello es rubio y no solo de modo natural sino que utilizan medios artificiales para aumentar el color que la naturaleza les da (...) algunos se afeitan la barba, otros la usan un poco crecida y los nobles se rasuran el rostro pero se dejan crecer el bigote hasta que oculta la boca" Diodoro de Sicilia 5, 28 “Los bravos guerreros son recompensados con la elección de la mejor porción de carne... invitan a los extraños a sus fiestas y, hasta que no han concluido la comida, no preguntan quienes son y que cosas necesitan. Y es su costumbre incluso en el trascurso de la comida, discutir sobre cualquier asunto trival para entablar una disputa y desafiarse en combate individual. Sin consideración alguna hacia sus vidas, pues prevalece en ellos la creencia de Pitágoras de que las almas son inmortales y tras un número determinado de años comienzan una nueva vida. Diodoro de Sicilia 5, 28 “Los galos llevan sayos y se dejan crecer el cabello. Se visten con pantalones bombachos y blusas con manga... la lana con la que tejen sus gruesos sayos. Llamada laenae, es áspera pero tupida (...) El armamento esta en consonancia con su elevada estatura: una gran espada suspendida del costado derecho, un escudo oblongo de grandes dimensiones, largas picas y la madari. Que es una especie de jabalina. Disponen también de un arma arrojadiza parecida al pilum que lanzan sin propulsar y que va más lejos incluso que una flecha, de la que se sirven en concreto para la caza (...) Estrabon “Geografía” 4, 4, 3 “Se dice que los mas valerosos son los belgas, nación dividida en quince pueblos que viven al borde del océano, entre el Rhin y el Loira, deben su valor al ser los únicos capaces de haber detenido la invasión de cimbrios y teutones llegados de Germania. Estrabon “Geografía” 4, 4, 2-3 “Es su costumbre cuando están formados en batalla salir de sus líneas para desafiar al mas valeroso de sus oponentes a un combate individual, blandiendo sus armas para atemorizar a sus adversarios. Y cuando algún hombre acepta el reto de luchar, prorrumpen en cánticos alabando las hazañas de sus antepasados y se jactan de sus propios logros minimizando a su oponente." Diodoro de Sicilia 5,29, 2-3 “Los galos embalsaman en aceite de cedro las cabezas de sus enemigos mas distinguidos y las guardan cuidadosamente en una caja enseñándoselas con orgullo a los visitantes, diciendo que por esta cabeza, su padre, uno de sus antepasados o el mismo rehusó el ofrecimiento de una gran suma de dinero. Dicen algunos de ellos que rehusaron el peso de la cabeza en oro Diodoro de Sicilia 5, 9, 5 “Posidonio dice haber visto el mismo este espectáculo (de las cabezas cortadas) que primero le repugnaba pero luego acabo soportando serenamente por la costumbre...” Estrabon 4, 4, 5 “Catuvolco rey de la mitad de los eburones (...) debilitado por la edad y no pudiendo soportar las fatigas de la guerra y de la derrota (...) se enveneno con el tejo. Árbol muy común en la Galia y en la Germania” César 6, 31 “Los jinetes galos, llevando cabezas colgadas delante del pecho de sus caballos y clavadas en las lanzas, entonando cánticos según su costumbre. “ Livio 10, 26, 11. Sobre los Celtíberos: “Los celtiberos consideran un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver de un guerrero así muerto, pues creen que su alma remonta a los dioses del cielo al devorar el cuerpo yaciente el buitre” Silio Itálico “Punicas” 3, 340,343 “La raza a la que se llama hoy en su conjunto gálica o galaica es apasionada de la guerra, pronta a la cólera y a llegar a las manos, tosca de costumbres y sin vicios. A la menor excitación corren al combate abiertamente y sin mirar a derecha o izquierda, son así fáciles de vencer por quien quiera combatirles a través de maniobra, no hace falta si no provocarles” Estrabon “Geografía” 4, 4, 2-3 “Los celtiberos cortan las cabezas de sus enemigos muertos en el combate y las cuelgan de los cuellos de sus caballos Diodoro de Sicilia 5, 9, 5 “Los celtiberos son crueles en sus costumbres hacia los malhechores y enemigos pero honorables y humanos con los extranjeros. Aquellos que llegan ante ellos los invitan a detenerse en sus casas y disputan así por la hospitalidad Diodoro de Sicilia 5, 34 “Los lusitanos hacen sacrificios y examinan las vísceras sin separarlas del cuerpo. Igualmente observan las venas del pecho y adivinan palpando, auscultan las victimas de los prisioneros cubriéndolas con sayos, llevan a cabo una primera predicción por la forma en que ha caído el cadáver cuando la victima cae por mano de un sacerdote” Estrabon 3, 3, 6 “Los celtiberos, sus vecinos en otros tiempos (...) este pueblo suministra a la guerra no solo una excelente caballería, sino una infantería que sobresale por su poder y resistencia: Usan ásperos sayos negros, cuya lana recuerda la piel de las cabras Diodoro 5, 33 “En cuanto a las armas algunos celtiberos usan escudos ligeros como los galos y otros circulares (...) Sus espadas tienen doble filo y están fabricadas con excelente hierro, también tienen puñales de un palmo de longitud. Siguen una practica especial de fabricación de sus armas pues entierran laminas de hierro y las dejan así, hasta que con el curso del tiempo el oxido se ha comido las partes mas débiles quedando solo las mas resistentes (...). El arma fabricada de esta forma descrita corta todo lo que pueda encontrar en su camino, pues no hay escudo, casco o hueso que pueda resistir el golpe dada la extraordinaria calidad del hierro (..) Diodoro de Sicilia 5, 33 “Los vacceos, pueblos de Occidente a los que han perdido la vida en el combate los consideran nobles, valientes y los entregan a los buitres por que creen que estos son animales sagrados” Eliano de nat. Anim 10-22
La Tribu Celta

Los druidasLa religión fue el medio de organización social de los celtas. Los druidas fueron quienes fundamentaron esta doctrina sobre las bases de la inmortalidad, la moral, la mitología, los ritos ceremoniales y el respeto por la relación con la Naturaleza.Esos hombres dominaban grandes conocimientos sobre física, química, botánica, astrología y ocultismo.Había cinco tipos de druidas:Vacíos - se relacionaban directamente con los dioses.Sarónidos - instruían a los jóvenes y enseñaban ciencias.Bardos - poetas y músicos que alentaban a los guerreros.Adivinos - predecían el futuro.Causídicos - árbitros y jueces en los conflictos.Si bien no había ninguna ley que prohibiera a las mujeres iniciarse en estos conocimientos, se cree que las druidesas sólo aparecían en tiempos de guerra. Ellas eran curanderas y protectoras de los hombres en batalla.

Las mujeres celtasLas mujeres celtas tenían un desarrollado gusto por la coquetería. Llevaban sus cabelleras trenzadas, usaban muchos adornos y hasta cosían pequeñas campanillas en sus ropas a fin de llamar la atención. Se maquillaban con una hierba llamada "ruan" y con jugo de bayas.Pero estas mismas mujeres mantenían una estrecha relación con los hombres de la tribu, trabajaban desde su niñez y aprendían el manejo de las armas a corta edad. Debido a su vida de viajeras, estaban preparadas para el combate y para defenderse tanto de serpientes como de osos.Ammanianus Mercellinus, comentarista romano, dijo sobre las mujeres celtas: "Unas lobas en celo no lucharían tan rabiosamente para proteger a su camada como ellas..."

Alianza de sangre
Si bien es una costumbre de todas las civilizaciones indoeuropeas, los celtas hicieron de esto un ritual establecido.Los jefes irlandeses sellaban las alianzas entre sus clanes bebiendo las gotas de sangre que extraían de sus brazos.Era un pacto solemne que debía ser respetado ya que de lo contrario, era considerado como una traición a la propia raza. El culpable era repudiado por toda la tribu y luego de reparar el daño que hubiera causado, era desterrado.

Cabezas HumanasNo se llega a un acuerdo histórico sobre cuándo los celtas comenzaron a cortar las cabezas de sus enemigos, pero estos trofeos eran llevados en las monturas o se los exhibía en las puertas de las casas. Eran embalsamadas para su mejor conservación y hasta se hacían vasos con las calaveras, de los que se bebía en los banquetes.Los celtas creían en la eternidad de la vida y la cabeza se consideraba el lugar del cuerpo donde se alojaba el alma, así se le impedía al contrario alcanzar la inmortalidad, además de transferirle su poder al vencedor.La familia del difunto, generalmente ofrecía todo tipo de valores con tal de recuperar la cabeza de manos del enemigo, pero eran trofeos demasiado estimados como para aceptar negociaciones.De ahí que las cabezas cortadas aparecieron luego en las monedas celtas.Los grandes héroes pedían a sus compañeros que, de caer en la lucha, ellos mismos lo decapitaran y llevaran su cabeza de vuelta a casa.
El paradigama céltico de las cabezas cortadas y su conexión con la diosa de guerra ornitomórfica y los ritos funerarios de los celtíberos
Autores: Manuel Alberro
Localización: Kalathos: Revista del seminario de arqueología y etnología turolense, ISSN 0211-5840, Nº 22-23, 2003‑2004 (Ejemplar dedicado a: Seminario de arqueología y etnología turolense) , pags. 195-250
Resumen:
El trabajo trata del paradigma de la cabeza presente en las regiones célticas en forma de cabeza cortada como trofeo bélico, rito, talismán protector, miembro corporal sede del espíritu, y símbolo del poder divino, y sus conexiones con la diosa céltica de guerra y destrucción, ornitomórfica, que solía presentarse en forma de cuervo al final de las batallas para devorar los cadáveres de los guerreros muertos en combate. Se describen y analizan los testimonios existentes acerca de las cabezas provenientes de la Historia (los clásicos), la Arqueología, la Iconografía, y la tradición oral y Literatura Clásica de Irlanda y Gales (los manuscritos medievales), y se realizan comparaciones analíticas de todo lo anterior entre los celtas de la Península Ibérica y los del resto del Continente europeo y las Islas Británicas, incluyendo una conexión con los ritos funerarios de los celtíberos.
Culto a los árboles:Los celtas tenían una enorme preocupación y respeto por la vegetación. Consideraban los bosques llenos de vida. El culto a los árboles estaba muy extendido. Los árboles sagrados eran el roble, el tejo, el majuelo, el endrino, el saúco, el avellano y otros. Pero la encina era el más importante y estaba unido a los druidas. Era un árbol bendito y cuando ardía, tenía la virtud de curar enfermedades. El roble se consagraba a Dagda, como deidad creadora masculina, mientras que el principio femenino sería detentado por el muérdago. El roble era el árbol de la vida de los celtas. Se le representaba como un árbol cuyas raíces y ramas estaban entrelazadas entre sí, simbolizando la vida eterna y el renacimiento. El tejo era un árbol sagrado y uno de los doce árboles del calendario celta. El tejo era el árbol relacionado con la muerte.Culto al rey:Al rey se debía la felicidad del pueblo y la riqueza agrícola. Si no era justo, no crecían los frutos en su reino. Se simbolizaba con el toro. Subía al trono mediante la boda del rey (Banaisrigi).Ritos:Había entre los celtas dos ritos curiosos: el sacrificio del asno y el coito del rey con el caballo (basado en el mito de la boda de Pwyll con Rhiannon). La unión entre el rey y el caballo simbolizaba la fertilidad del país y la fortuna de los reinos. Este rito consistía en la reunión de todo el pueblo para ver como el futuro rey copulaba con una yegua. Una vez finalizaba el hermoso acto, la yegua era sacrificada ante el regocijo general. El cuerpo de la yegua se descuartizaba cuidadosamente, haciendo un guiso con la carne del animal hervida en agua. Se dejaba enfriar el guiso, y dentro se metía el futuro rey para bañarse dentro. Mientras tomaba el baño, comí los trozos de carne de yegua, y los presentes participaban en el banquete. Cuando la carne se acababa, y para culminar el rito de coronación al rey, el rey se tenía que beber el agua del caldo sin ayuda de recipientes ni cucharas.Éstos y otros ritos como las fiestas agrícolas se celebraban al aire libre. Construían también pequeños templos circulares o en forma poligonal. La influencia romana llevó a construir templos más sofisticados.También era una especie de rito el cortar la cabeza a los enemigos vencidos en combate. Los celtas tenían una sacralización de las cabezas cortadas.Fiestas:Las fiestas que celebraban los cetas nos han llegado por la tradición irlandesa. Eran conocidas como jeis (fiestas) o como óenach (asambleas).Al principio de cada estación se celebraba la fiesta agrícola.· El primero de noviembre se celebraba el Samhain (Samain, Samauhin), que era una fiesta de culto a los muertos. Era el fin del verano. Ese día se producía la comunicación entre los vivos y los muertos ya que se abría el Sídh (el otro mundo, se le daba a veces otros nombres como Llanura del Placer, Gran Llanura, Tierra de los Jóvenes, etc.) y las puertas del más allá quedaban abiertas. Se fundían dos dimensiones, las de los vivos y las de los muertos. En este día comenzaba el año celta. Se encendía un fuego en el centro del poblado al que acudían las gentes para conseguir llamas que activasen un nuevo fuego en sus hogares. Era el tiempo de los "espíritus". También se celebraba la unión del dios Dagda y de la diosa Morrigan.· El primero de febrero se celebraba el Imbolc (oimelec), que era una fiesta de exaltación del fuego y del agua. Se ha mantenido después de la cristianización como fiesta de santa Brígida. Durante esta celebración, era costumbre el lavado ritual de manos, pies y cabeza. Era, pues, un momento de purificación.· El primero de mayo se celebraba el Belten (Beltane, Beltené, cetamain), que era una fiesta sacerdotal que celebraba la llegada de la primavera. Se hacía en honor a Belenós. Los druidas encendían hogueras y era costumbre que el ganado las atravesara para que, de aquel modo, quedasen libres de enfermedad durante el año. Se ha indicado que la raíz tane significaba fuego.· El primero de agosto se celebraba el Lugnasud, que era la fiesta principal. En ella participaba todo el pueblo honrando al dios Lug. Durante este momento del año, se establecían, entre las familias, las futuras uniones de los hijos.Adivinación y sacrificios:Los celtas pensaban que si una vida humana estaba en riesgo por causa de una enfermedad grave era porque los dioses estaban molestos y la única manera de calmarlos y salvar la vida del enfermo era ofrecer otra vida en su lugar. Los criminales era los preferidos para rituales de sacrificio, pero si faltaban, las cuentas debían ajustarse con hombres inocentes.Existían diversos métodos de sacrificio. Algunas tribus, tenían jaulas de mimbre que se llenaban de hombres para luego ser incendiadas hasta que todos murieran.Los druidas practicaban sacrificios humanos crueles. La adivinación también era sádica, provocando indigestiones nocturnas a los médium para que recordaran sus pesadillas. También empleaban fórmulas mágicas para ayudar al proceso. Entre estos medios adivinatorios, se encontraba un proceso por el cual el druida le clavaba un cuchillo a un hombre vivo en su estómago, y el druida interpretaba las decisiones a tomar por la manera en la que la víctima se iba muriendo, dependiendo de su forma de caer al suelo o de convulsionarse. Además eran leídas las tripas que salían por la herida del cuchillo.Culto a los animales:Le daban a los animales mucha importancia como representación de los dioses. El ciervo, el toro y el caballo eran los principales. También la serpiente y la cabeza de carnero representaban la fertilidad del suelo y la riqueza agrícola. Entre otros animales el jabalí y el cuervo también eran sagrados.Culto a las aguas:El agua era considerada como el hogar de ciertos dioses, además de ser un medio de transición hacia el Más Allá. Por ello el agua era un importante lugar de culto para los pueblos celtas.Religión y lugares de culto:La religión era muy importante para la vida de todos los días. Los símbolos de la religión se encontraban en todas partes: los árboles, aves, los montes en donde los dioses vivían. Mención especial eran las aguas. Las estructuras para el culto incluían: piedras, lajas, piedras decoradas, piedras libres de pie (menhir), círculos de piedra, árboles, montes, ríos y lagos.El Dolmen era un tipo de cámara prehistórica que consistía en dos o más inmensos bloques de piedra, o Megalitos, que soportaban una piedra plana y alargada que hacía de techo. Muchos dólmenes estaban rodeados de megalitos. Se piensa que fueron usados como altar o templos por los Druidas en sus rituales religiosos.
La mitología celta es una serie de relatos de la aparente religión de los celtas durante la edad de hierro. Al igual que otras culturas europeas durante este periodo, los primeros celtas mantuvieron una mitología politeísta y una estructura religiosa. Entre el pueblo celta en estrecho contacto con Roma, como los galos y los celtíberos, esta mitología no sobrevivió al imperio romano, debido a su subsecuente conversión al cristianismo y a la pérdida de sus idiomas originales, aunque irónicamente fue a través de fuentes romanas y cristianas, contemporáneas, que conocemos detalles sobre sus creencias.
En contraste, la comunidad celta que mantuvo sus identidades políticas o lingüísticas (tales como las tribus de escotos y bretónes de las Islas Británicas) transmitió por lo menos vestigios remanentes de las mitologías de la edad de hierro, las cuales fueron registradas a menudo en forma escrita durante la Edad Media.
Debido a la escasez de fuentes sobrevivientes que pongan por escrito el idioma galo, se conjetura que los celtas paganos no eran extensamente alfabetizados, aunque una forma escrita de la lengua gala utilizando el alfabeto griego, latino e itálico del Norte fueron usados (según lo evidenciado por los artículos votivos que llevan las inscripciones en lengua gala y el Calendario de Coligny). Julio César da testimonio del alfabetismo de los galos, pero también describe que prohibieron a sus sacerdotes, los druidas, utilizar la escritura para registrar ciertos versos de importancia religiosa [1], notando también que los Helvecios tenían un censo escrito [2].
Roma introdujo el hábito más extendido de inscripciones públicas, y debilitó el poder de los druidas en los territorios que conquistó; de hecho, la mayor parte de las inscripciones de deidades descubiertas en Galia (Francia moderna), Britania y en otros lugares representan territorios celtas posteriores a la conquista romana.
Aunque tempranamente los escotos de Irlanda y partes del moderno Gales usaron la escritura Ogam para registrar inscripciones cortas (en gran parte nombres personales), el alfabetismo más sofisticado no fue introducido a los territorios celtas que no habían sido conquistadas por Roma hasta el advenimiento del cristianismo; de hecho, muchos mitos gaélicos primero fueron registrados por monjes cristianos, aunque sin la mayor parte de sus significados religiosos originales.

[editar] Comentarios de Julio César sobre la religión celta y su significado
La fuente clásica sobre los dioses celtas de la Galia es la sección "Commentarii de bello Gallico" de Julio César (52-51 ac; La Guerra de la Galia). En este, él nombra a los cinco dioses principales adorados en la Galia (según la práctica de su tiempo, él nombra a los dioses con el equivalente romano más cercano) y describe sus roles. Mercurio era la más venerada de todas las deidades y numerosas representaciones de él han sido descubiertas. Mercurio es visto como el creador de todas las artes (y a menudo es tomado para referirse a Lugus por esta razón), protector de aventureros y comerciantes y el más poderoso en relación al comercio y el beneficio. Además los galos reverenciaban a Apolo, Marte, Júpiter, y Minerva. Acerca de estas divinidades los celtas son descritos sosteniendo opiniones aproximadamente iguales a las de otros pueblos: Apolo disipa la enfermedad, Minerva anima habilidades, Júpiter gobierna los cielos, y Marte influye en la guerra. Además de estos cinco, él menciona que los Galos remontan su linaje a Dis Pater.

[editar] El problema con los dioses 'equivalentes' romanos de César
Debido a que César no describe a estos dioses por sus nombres celtas, sino por los nombres de las divinidades romanas con los cuales los comparó, este proceso confunde considerablemente la tarea de identificar a estos dioses galos con sus nombres natales en las mitologías insulares. Además retrata por medio de un esquema ordenado la deidad y su rol en una forma que es bastante desconocida y poco familiar a la literatura coloquial de ese tiempo. De todos modos a pesar de las restricciones, su lista final es una observación provechosa y fundamentalmente exacta.
Equilibrando su descripción con la tradición oral, o incluso con la iconografía gala, uno está preparado para recolectar los distintos entornos y los roles de estos dioses. Los comentarios de César y la iconografía aluden a períodos bastante distintos en la historia de la religión Gala. La iconografía en los tiempos romanos es parte de un ajuste de grandes acontecimientos sociales y políticos, y la religión que esto representa se pudo haber mostrado realmente menos obvia que la mantenida por los druidas (orden sacerdotal) durante el período de la autonomía Gala de Roma.
De forma inversa, el desear el orden es a menudo más aparente que verdadero. Por ejemplo, ha sido documentado que de los varios cientos de nombres incluyendo aspectos celtas atestiguados en la Galia, la mayor parte surge sólo una vez. Esto ha conducido a algunos estudiosos a concluir que las deidades celtas y los cultos relacionados eran locales y tribales y no pan-célticos. Los defensores de esta opinión citan la referencia de Lucan, una divinidad llamada Teutates, que ellos traducen como "espíritu tribal" (teuta se cree, puede ser interpretado como "la tribu" en Proto-celta). Sin embargo, la serie evidente de nombres divinos, puede ser justificada de manera diferente: muchos pueden ser meros epítetos aplicados a dioses claves adorados en cultos pan-celtícos. El concepto de panteón celtíco como un número grande de deidades locales es contradicho por ciertos dioses bien documentados cuyos cultos parecen haber sido seguidos a través del mundo celta.

[editar] Las ramificaciones de la mitología celta
La mitología celta se encuentra en un número variado, pero relacionado, de subgrupos distintos ampliamente relacionados por las ramificaciones del idioma céltico:
Religión céltica antigua (conocida básicamente por medio de fuentes arqueológicas más que por fuentes mitológicas escritas.
Mitología en lengua goidélica, representado principalmente por la mitología irlandesa
Ciclo Mitológico
Ciclo de Ulster
Ciclo de Fenian
Ciclo Histórico
Mitología en lengua britónica, representado principalmente por la mitología galesa

[editar] Deidades celtas

[editar] Los dioses de los celtas ancestrales
Aunque el mundo celta en su apogeo abarcara la mayor parte de Europa occidental y central, no estaba políticamente unificada, ni existía alguna fuente central sustancial de influencia cultural; por consiguiente, había mucha variación en las prácticas locales de la religión celta (aunque ciertos motivos, por ejemplo, la adoración al dios Lugh, parece haber difundido en todas partes del mundo Celta). Las inscripciones de más de trescientas deidades, que a menudo se comparan con su contraparte romana, han sobrevivido, pero de éstas las más representadas parecen ser los genii locorum, dioses locales o tribales, de los cuales solo unos pocos fueron extensamente adorados. Sin embargo, de lo que ha llegado a nuestros días de la mitología celta, es posible distinguir las concordancias que insinúan un panteón más unificado de lo que a menudo se cree.
La naturaleza y las funciones de estos dioses antiguos pueden ser deducidas de sus nombres, de la localización de sus inscripciones, su iconografía, y de las deidades romanas con las que han sido comparadas.

[editar] Los dioses de Irlanda
El corpus mítico de mayor antigüedad lo encontramos en los manuscritos correspondientes a la alta edad media de Irlanda, los cuales fueron escritos por cristianos, por lo que la naturaleza divina de sus dioses fue modificada.
El mito originario parece ser una guerra entre dos razas aparentemente divinas: los Tuatha Dé Danann, literalmente las Tribus de la Diosa Dana que constituyen lo que se denomina los grandes dioses del panteón irlandés y los Fomoré, pueblo misterioso que aparece constantemente en la tradición irlandesa constituido por gigantes que viven en las islas que rodean Irlanda y que continuamente amenazan con invadirla sin llegar a concretarlo. Estas guerras entre ambas razas representan la base del texto Cath Maige Tuireadh (la Batalla de Mag Tuireadh), así como fragmentos de la gran construcción pseudohistórica Leabhar Ghabhála Érenn (Libro de la Invasión).
Los Tuatha Dé Dannan representan las funciones de la sociedad humana como la realeza, artes y guerra, mientras que los Fomoré representan la naturaleza salvaje y las fuerzas oscuras siempre dispuestas a llevar al caos a la sociedad humana y divina.

[editar] Dagda
El dios supremo del panteón irlandés parece haber sido Dagda. Es Dios-druida y dios de los druidas, señor de los elementos y del conocimiento, jurista y temible guerrero. Durante la segunda batalla de Mag Tured, llevó a los Tuatha Dé Danann a la victoria frente a los Fomoré. Se le denomina Dagda por que es el "dios bueno", no bueno en un sentido moral, sino bueno en todo. Ha sido llamado Eochid ("padre de todos"), Lathir ("padre poderoso")y Ruadh Rofhessa ("rojo de la gran ciencia"). Dagda es una figura-paterna, un protector de la tribu y el dios céltico básico del que otras deidades masculinas eran variantes. Los dioses célticos eran entidades mayormente no especializadas, y quizás deberíamos verlos como un clan en lugar de como un panteón formal. En cierto sentido, todos los dioses y diosas célticos eran como el dios griego Apolo, quién nunca podría ser descrito como dios de alguna cosa.
Debido al carácter particular de Dagda es una figura de la burla ridícula en la mitología irlandesa, algunos autores concluyen que él fue confiado para ser lo suficientemente benévolo (o ineficaz) para tolerar un chiste a sus expensas.
Los cuentos irlandeses retratan a Dagda como una figura de poder, fácil de distinguir por su extrema glotonería y desbordante sexualidad. Lleva un caldero cuyo contenido es inagotable, prototipo del Grial, y un arpa mágica que puede tocar, por si sola, aires de lamento, de sueño, de muerte o de risa. Posee también, una maza; si golpea a alguien con uno de sus extremos, lo mata; si lo hace con el otro, lo resucita. Es, pues, el dios de la vida y de la muerte, absolutamente ambiguo y poseedor de fuerzas temibles que pueden ser buenas o malas. En Dorset existe una silueta famosa de un gigante itifálico conocido como el gigante de Cerne Abbas mostrando una maza. Aunque éste fue realizado en tiempos romanos, durante bastante tiempo se ha pensado que representa a Dagda sin embargo, esto ha sido reconsiderado en el último tiempo, por los recientes estudios que muestran que puede haber habido una representación de lo que parece ser una amplio paño que cuelga del brazo horizontal de la figura, llevando a la sospecha de que esta realmente representa a Hércules, (Heracles), con la piel del León de Nemea encima de su brazo y llevando la maza que utilizaba para matar. En Galia, se especula que Dagda se asocia con Sucellos, dios de la agricultura, los bosques y las bebidas alcohólicas, provisto de un martillo y una copa.
En los relatos épicos más recientes, así como en las novelas artúricas, el personaje de Dagda aparece a menudo con la forma de un "Hombre de los Bosques", un patán que lleva una maza y que es señor de los animales salvajes.

[editar] Balar
Balar, Balor o Bolar, fue un dios irlandés que pertenecía a la raza de los gigantes Fomoré. Poseía un ojo en la frente y otro en la parte posterior del cráneo, que era maligno y que habitualmente mantenía cerrado. Cuando lo abría, su mirada era mortal para aquel en quien la fijara. Se conoce principalmente por haber matado al rey de los Tuatha Dé Danann, Nuadu, motivo por el que su nieto Lug le dio muerte.

[editar] Mórrígan
Mórrígan, cuyo nombre significa literalmente "La reina de los fantasmas" era una diosa tripartita de la guerra de los celta irlandeses antiguos que incitaba a los guerreros a combatir. Colectivamente era conocida como Morrigu, pero sus personalidades también eran llamadas; Nemhain (pánico), cuyo aspecto espantoso adoptaba sólo cuando se presentaba ante los que iban a morir; Macha (batalla), que aparece bajo la forma de una hembra de cuervo y Badh, cuyo nombre deriva del protocelta bodbh, "corneja", aspecto con que incitaba a los guerreros a la batalla. Ella es comúnmente conocida por estar involucrada en la Táin Bó Cúailnge, donde es al mismo tiempo una auxiliadora y un estorbo para el héroe Cúchulainn. A menudo se representa como un cuervo o corneja aunque podía adoptar muchos formas distintas (vaca, lobo o anguila).

[editar] Lúgh/Lug
La difusión extendida del dios Lug (aparentemente relacionado a la figura mitológica Lúgh en irlandés) en la religión céltica se sustenta por el gran número de lugares en los que aparece su nombre, extendiéndose por todo el mundo celta de Irlanda a Galia. Las más famosos de éstas son las ciudades de Lugdunum (la ciudad francesa moderna de Lyon) y Lugdunum Batavorum (la ciudad moderna de Leiden). Lug es descrito en los mitos célticos como un allegado a la lista de deidades, y normalmente se describe teniendo la apariencia de un hombre joven. Aunque es el dios más importante de la mitología irlandesa, no es el dios supremo, sino el "dios sin función" porque las tiene todas. Lug pertenece a los Tuatha Dé Danann por su padre, pero a los Fomoré por su madre y en la segunda batalla de Mag Tured, se impone como caudillo de los Tuatha dé Danann y los conduce a la victoria, matando a su propio abuelo Balar, el del ojo pernicioso. Su nombre proviene de una palabra indoeuropea que significa "blanco", "luminoso", pero también "cuervo", por lo que este animal parece estar vinculado de alguna forma con él. Posee un aspecto solar, pero no es un dios del sol, pues esta función era femenina entre los celtas. Sus armas eran la jabalina y la honda, y en Irlanda una fiesta, Lughnasa (irlandés moderno lúnasa) se conmemora en su honor.

[editar] Otros
Brigid (o Brigit), gran diosa irlandesa del fuego y la poesía. Se la considera hija de Dagda y pertenece a los Tuatha Dé Danann. Su nombre proviene de un radical que significa "altura", "eminencia", lo que señala su preeminencia. Aparece en la tradición irlandesa con distintos nombres, que simbolizan las funciones sociales que se le atribuyen, esquemáticamente ella es triple, pertenece a las tres clases de la sociedad indoeuropea; diosa de la inspiración y de la poesía (clase sacerdotal), protectora de los reyes y guerreros (clase guerrera) y diosa de las técnicas (clase de los artesanos, pastores y labradores).
Diosas de la naturaleza como Epona, diosa Gala o Galo-Romana, de los caballos. Se trata de la imagen de una antigua diosa-yegua cuyo nombre proviene del galo ("epo" = caballo, que corresponde al "hippos" griego y al "equus" latino), además de Tailtiu y Macha.
Los dioses masculinos incluyen a Goibniu, el dios herrero de los Tuatha Dé Danann. Es el señor de los artesanos, forja las armas de los guerreros y preside un extraño festín de inmortalidad, en el que los dioses se regeneran comiéndose los "cochinos mágicos" de Manannan. El nombre de Goibniu deriva del nombre "herrero" en celta.
Diancech, dios de la medicina en la tradición irlandesa. Participa en la batalla "Mag Tured" y abre una "fuente de salud" en la que mezcla numerosas hierbas que le permiten devolver la vida a los guerreros heridos o muertos
Angus, dios irlandés del amor, de sobrenombre "Mac Oc" (joven hijo). Hijo de Dagda e hijo adoptivo de Manannan. Posee un manto de invisibilidad con el que envuelve a quienes quiere proteger.

[editar] Los dioses de Gales
Los dioses de la Britania Prehistórica, también oscurecidos por siglos de cristiandad, llegan a nosotros por los manuscritos de Gales. Aquí existen dos grupos de lineajes de dioses; los niños de Dôn y los niños de Llyr, aunque cualquier distinción de función entre los dos grupos no está clara. Dôn, también conocida como Anna, Anu, Ana o Dana es la Diosa-madre de los antiguos celtas. En Irlanda, es la madre de los dioses, los famosos Tuatha Dé Danann. Se trata de una divinidad indoeuropea arcaica, conocida en la India con el nombre de "Anna Purna" (Ana la que provee) y en Roma como "Anna Parenna". Es más que probable que este personaje divino fuera cristianizado bajo la figura de "Santa Ana", madre de la Virgen María. Por otro lado Llyr es padre de un linaje de dioses, entre ellos Manannan, en la tradición irlandesa. Es una divinidad vinculada al mar, pero no es un dios del mar.

[editar] Dioses de la Galia
Los celtas de la Galia rindieron culto a varias deidades que nosotros conocemos poco más que sus nombres. El escritor romano Lucano (siglo I) menciona los dioses Taranis, Teutates y Esus, pero existe muy poca evidencia de que éstos fueran deidades célticas importantes. Algunas de estos dioses y diosas pueden haber sido variantes de otros; Epona, por ejemplo, puede haberse convertido en la heroína Rhiannon en Gales, y Macha a quien se le rendía culto principalmente en Ulster. Los pueblos politeístas raramente cuidan y mantienen sus panteones en un orden aseado y ordenado en que a los investigadores les gustaría encontrarlos. Algunas de éstas son:

[editar] Cernunnos
Artículo principal: Cernunnos

Parte del caldero de plata (Gundestrup) que muestra al dios astado.
Cernunnos (El Astado), es evidentemente de gran antigüedad, pero nosotros conocemos muy poco de él. Probablemente es él quién aparece realzado en el famoso caldero de plata encontrado en Gundestrup, Dinamarca qué data de 1 o 2 siglos adC. Se cree que es el dios de la abundancia y amo de los animales salvajes. Su naturaleza es esencialmente terrenal. Se le representa mayor, tiene las orejas y los cuernos de un ciervo y lleva un "torque", especie de collar galo. Está a menudo acompañado por una serpiente con cabeza de carnero. Aparece como el amo de los animales salvajes, terrestres y acuáticos. Sin duda manifiesta la fuerza, el poder y la perennidad (simbolizada por el ramaje). Se le representa como el donador de un altar con un cesto de vituallas, pasteles y monedas.

[editar] Belenus
Artículo principal: Belenus
Belenus era una deidad regional a la que se le rendida culto principalmente en el norte de Italia y en la costa de la Galia mediterránea. Él era principalmente un dios de agricultura. Una gran fiesta llamada Beltaine es asociada con él. Algunos todavía debaten si él realmente era en absoluto una deidad. Su nombre significa "luminoso y brillante" y algunos creen que 'él' simplemente representa las grandes hogueras de la fiesta de Beltaine. Coincidiendo con esta idea al topónimo asturiano Beleñu proveniente del céltico Belenus, se le añadió el de San Xuan, por ser este el día de la celebración del solsticio de verano en el que se hacen las hogueras coincidente con el día de Beltaine.

[editar] Teutates
Artículo principal: Teutates
Dios guerrero y protector de las tribus. Se le identifica como el Marte romano y Dagda de los irlandeses. Formaba parte de los "dioses de la noche" junto a Esus y Taranis, siendo un dios que recibía muchos sacrificios por parte de los druidas. Se le adoraba sobretodo en la Galia y en la Bretaña romana.

[editar] Taranis
Artículo principal: Taranis
Dios del trueno, de la tromenta y el cielo. Era un dios temido, cuyo culto se extendia por la Galia y parte de Bretaña. En particular, su adoracíon era muy parecida a la de Teutates, ya que para aplacar su ira se le dedicaban sacrificios y era miembro de la triáda formada por estos dos más Esus. Se le relaciona con Thor, por su similitud con los poderes del rayo y el trueno, y los romanos le identificaban con Jupiter.

[editar] Esus
Artículo principal: Esus
Dios sanguinario, señor de los bosques. Agrupado por Lucano junto a Teutates y Taranis como dioses principales de los galos. Recibia sacrificios debido al temor por ser un dios salvaje y ávido de sangre.

[editar] Héroes

[editar] Manannan
Manannan (o Mannawydan) ab Llyr (hijo de Llyr), personaje mitológico irlandés. Es un integrante de los Tuatha Dé Dannann. Es un poderoso mago, dueño de un casco flameante que encandila a sus enemigos, una coraza invulnerable, un manto de invisibilidad y una nave que surca el mar sin remos ni velas. Nativo de la Isla de Man, que toma su nombre de él; allí aún pueden verse las ruinas de las que se supone su gigantesca tumba, cerca del castillo de Peel.

[editar] Ogmios
Representa a la elocuencia, es un anciano todo arrugado, vestido con una piel de león; lleva maza, arco y carcaj. Tira de multitudes de hombres atados por las orejas con una cadenilla de oro cuya extremidad pasa por la lengua agujereada del dios. Ogmios es la elocuencia segura de su poder, el dios que, a través de la magia, atrae a sus fieles. Es también símbolo del poder de la palabra ritual que une el mundo de los hombres con el mundo de los dioses. En su nombre se profieren las bendiciones a favor de los amigos y las maldiciones contra los enemigos.
En Irlanda le llaman "Ogma". Es el inventor del "ogam", conjunto de signos mágicos cuya fuerza es tan grande que puede paralizar al adversario. También es un guerrero que participa eficazmente en la batalla "Mag Tured".

[editar] Nuada Airgetlam
Su nombre significa brazo de plata y pertenece a los Tuatha Dé Danann. Debido a que en el transcurso de la primera batalla de "Mag Tured", perdió un brazo y no podía reinar, el dios Diancecht le fabrica una mano de plata y así asume nuevamente la función de rey y conduce a los Tuatha Dé en la segunda batalla de "Mag Tured".

[editar] Rhiannon
Heroína galesa, su nombre proviene de "Rigantona": la gran reina. Aparece como una amazona y escoge a Pwyll como esposo. Su hijo Pryderi le es arrebatado al momento de nacer y es acusada de haber hecho desaparecer al niño, es condenada a llevar sobre su espalda a todos los visitantes que vayan a la fortaleza de su esposo.

[editar] Gwyddyon
Es uno de los héroes más famosos de la tradición galesa. Es hijo de Dana y padre de Lleu Llaw Gyffes. Posiblemente su nombre puede significar "sabio". Representa el poder mágico heredado de los antiguos druidas.

[editar] Finn Mac Cumail
Es el guerrero y mago, es el hijo de Cumail y el padre de Ossian. Temible guerrero, venga a su padre muerto en combate y reconstituye la tropa de los "Fiana". Su nombre significa "Blanco, hermoso, rubio y de buena raza". Poeta y mago, conoce los doce libros de poesía y posee el don de la iluminación cuando se mordisquea el pulgar.

[editar] Cuchulain
Es el personaje más famoso de la epopeya irlandesa. Algunas versiones de su leyenda pretenden que es hijo del propio dios Lug. De verdadero nombre Setanta (donde reconocemos el nombre británico del camino), obtiene su sobrenombre de Cu-Chulainn (perro de Culann) después de matar al perro de los ulates, Culann, y prometer que lo reemplazaría como protector. Su furia guerrera es tal que es capaz de contorsiones inverosímiles, con las cuales deforma completamente su cuerpo, lo que acentúa su aspecto sobrehumano y hace de él un ser ciclópeo. De su cabeza emana la "Luz de Héroe", signo de los semidioses y de personajes inspirados por la divinidad.
Cuchulainn es un "héroe de luz", un héroe civilizador, personificación de la sociedad a la que pertenece, pero a la que él confiere un carácter divino. Representa, también, una especie de culto solar masculino (no existe un dios solar entre los celtas).

[editar] Arturo o Artús
Arturo o Artús es el personaje más importante de la tradición celta. Originariamente no era más -históricamente- que un modesto caudillo guerrero, un jefe de jinetes que alquilaban en cierto modo sus servicios a los reyes insulares hacia el año 500 de nuestra era, en la lucha desesperada que estos bretones sostenían contra los invasores sajones. Sus éxitos fueron tales, que la leyenda se adueñó del personaje, exagerando notablemente su papel y su poder, y confiriéndole una dimensión mitológica. Así es como Arturo, cuyo nombre (en realidad, sobrenombre) significa "que tiene el aspecto de un oso", adquirió todas las características de una divinidad de la tradición celta.
Otros mitos, de origen celta, vinieron a añadirse al esquema primitivo, y Arturo se convirtió en el símbolo de un mundo celta ideal que funciona en torno a un eje constituido por el rey. Pero este rey sólo tiene poder en la medida en que está presente, aunque sea sin actuar. Arturo y Merlín forman la famosa pareja rey-druida sin la que ninguna sociedad celta puede existir. En todas las novelas de la Mesa Redonda, Arturo se distingue por cierta pasividad. Son sus caballeros quienes actúan en su nombre, y en el de la reina Ginebra, que es quien detenta la soberanía.

[editar] Merlín
Uno de los personajes más conocidos de la leyenda artúrica. Merlín tuvo una existencia real, setenta años después del Arturo histórico. Fue un reyezuelo de los bretones del norte, en la Baja Escocia, el cual, habiendo perdido el juicio a consecuencia de una batalla, se refugió en un bosque y se puso a profetizar. La leyenda se apoderó del personaje, y diversos elementos mitológicos vinieron a cristalizar sobre el mismo. Se encuentra en él el mito del loco inspirado por la divinidad, el del "hombre salvaje", señor de los animales y equilibrador de la naturaleza, el del niño que acaba de nacer y que revela el porvenir, y el del mago.
En la leyenda elaborada, Merlín es hijo de un demonio íncubo llamado Belial el Bestial, lo que explica sus poderes. Se opone al rey usurpador Vortigern, sirve y aconseja a Aurelio Ambrosio (Emrys Gwledig) y se convierte en consejero permanente y mago titular de Uther Péndragon. Hace que éste engendre a Arturo, obliga a reconocer a Arturo como rey de los bretones, le aconseja y ayuda en sus empresas, y establece la Mesa Redonda.

[editar] El culto céltico
Para los primeros celtas algunos árboles eran considerados sagrados. La importancia de los árboles en la religión celta es mostrada por el hecho de que muchos nombres de la tribu Eburonian contienen alguna referencia al árbol del tejo, mientras que nombres como Mac Cuilinn (hijo del acebo) y Mac Ibar (hijo del tejo) aparecen en los mitos irlandeses.
Los escritores romanos declararon que los celtas practicaron el sacrificio humano en gran escala lo que es apoyado periféricamente por fuentes irlandesas; sin embargo, la mayoría de esta información es de segunda mano y se basa en rumores. Existen muy pocos hallazgos arqueológicos que prueben el proceso sacrificatorio por lo que la mayoría de los historiadores contemporáneos tiende a considerar el sacrificio humano como raro dentro de las culturas célticas.
Existía también un culto al guerrero que se centraba en las las cabezas cortadas de sus enemigos. Los celtas proporcionaban a los muertos las armas y otros equipos que indicarían que ellos creían en otra vida posterior a la muerte. Antes del entierro, ellos cortaban también la cabeza de la persona muerta y estrellaban el cráneo, quizás para prevenir que vagara como fantasma.

[editar] Los templos

Una forma decorativa del trisquel o trinacria celta
A menudo se dice que los pueblos celtas no construyeron ningún templo, y que sólo se rendía culto en el exterior, en los bosquecillos de árboles. La arqueología ha mostrado por un largo tiempo que esto es falso, con el descubrimiento de varias estructuras de templos a lo largo del mundo celta conocido. Con la conquista romana de partes del mundo celta, un tipo distinto de templo celta-romano denominado fanum también se desarrolló.

[editar] Los Druidas
Artículo principal: Druida
Los druidas, quiénes han sido romantizados en la literatura moderna, fueron la gran clase hereditaria de sacerdotes responsables de transmitir y practicar las tradiciones mitológicas y religiosas de los pueblos célticos. El papel del druida puede compararse a la casta hindú de los brahmán (casta)brahamanes]] o al mago iraní, y como ellos se especializaron en las prácticas de magia, sacrificio y augurio. Debido a las similitudes entre estas clases y entre las ramas divergentes de descendientes de culturas indoeuropeas, se ha propuesto que los orígenes serían una clase similar entre los proto-indoeuropeos. Los druidas eran particularmente asociados al roble y al muérdago (hierba parasítica) que normalmente crece en estos árboles); y se cree que ellos utilizaban a este último para preparar medicinas o pociones alucinógenas. Para ayudar a entender el significado, la palabra druida (galés derwydd ) se cree a menudo que viene de la raíz de la palabra que significa "roble" (galés derw ), aunque probablemente esta raíz proto-indo-europea puede haber tenido el significado general de solidez. Los bardos, por otro lado, son aquéllos que relataban por medio de cantos las historias que recordaban los hechos de los guerreros tribales famosos así como las genealogías e historias de las familias de los estratos gobernantes entre las sociedades celtas.
La cultura céltica no era una cultura histórica, anterior al contacto con las civilizaciones mediterráneas, por lo que no dejaban su historia por escrito. Sin embargo, los pueblos celtas mantuvieron menudo una intrincada historia hablada comprometida con la memoria y transmitida por los bardos. Similar a otras culturas pre-instruidas (vea, por ejemplo, los Vedas de India, los cuales fueron transmitidos por siglos solamente por la memorización de un formulario arcaico en Sánscrito que no se había hablado como lengua vernácula por cientos de años), los bardos facilitaron la memorización de tales materiales a través del uso de la métrica y rima poética. Pudo haber existido además una clase de "videntes" o "profetas", los Strabo, de una palabra celta cuyo significado singifica "inspirado" o "extático". Es por consiguiente posible que la sociedad celta tuviera, además de la ritualística y taumatúrgica religión de los druidas, un elemento del shamanismo de comunicación extática con el mundo de los muertos.

[editar] Significado de las profecías en el ritual druídico
Diodoro comenta sobre la importancia de profetas en el ritual druídico: ‘ Estos hombres predicen el futuro observando el vuelo y llamadas de los pájaros y por el sacrificio de animales sagrados: todos las ramas de la sociedad están en su poder…además en materias muy importantes ellos preparan a una víctima humana, a la que le clavan una daga en el pecho; observando la manera en que sus miembros convulsionan cuando él cae y el fluir de su sangre, de esta forma ellos pueden leer el futuro. Estos comentarios Greco-romanos se apoyan de alguna manera en las excavaciones arqueológicas. En Ribemont en Picardy, Francia, se encontraron agujeros llenos de huesos humanos y huesos de muslo deliberadamente arreglados en modelos rectangulares. Se cree que esta urna fue llevada a tierra por Julio César mientras estaba dominando la Galia. En un pantano en Lindow, Cheshire, Inglaterra se descubrió un cuerpo que también puede haber sido la víctima de un ritual druídico. El cuerpo está ahora en exposición en el Museo Británico, Londres.

[editar] Remanentes modernos
Las creencias y conductas célticas tribales han tenido un gran impacto en las culturas célticas modernas. La mitología basada (aunque, no idéntica) en la religión pre-cristiana, fue de conocimiento común para la cultura céltica y trasmitida oralmente hasta el día de hoy, aunque en la actualidad este menguando. Varios rituales que involucran actos de peregrinación a los sitios como las colinas y pozos sagrados que se cree tienen poder curativo o propiedades beneficiosas todavía se llevan a cabo.. Basado en la evidencia del continente europeo, la adoración de varias figuras que son ampliamente conocidas por el folclóre de los territorios celtas de hoy o que toman parte en la mitología posterior al cristianismo se han descubierto en áreas en las cuales no existen registros antes de la cristiandad.
Algunos de éstos son:
Lugh en Irlanda, Lugus en Galia, y Lleu (a veces Llew) en Gales.
Brighid o Bríd en Irlanda, Brigindo en Galia, y posiblemente Brigantia en Bretaña.
Maponos en Bretaña y Galia, Mabon en Gales, y un dios probablemente relacionado al Aengus Mac Óg en Irlanda.
Núadha en Irlanda y Nodens en Bretaña.
Badhbh Catha en Irlanda y Cathubodua en Galia.
Las diferencias en los nombres son consecuencia de la desviación de los idiomas entre los distintos grupos.
Véase también:
Druidas
Celtas
Galos

[editar] Notas y referencias
César De Bello Gallico 6.14
César De Bello Gallico 1.29

[editar] Bibliografía
Ellis, Peter Berresford (1994), Dictionary of Celtic Mythology, Oxford: Oxford University Press. ISBN 0195089618.
Green, Miranda J. (1992), Dictionary of Celtic Myth and Legend, New York: Thames and Hudson. ISBN 0500279756.
MacCana, Proinsias (1970), Celtic Mythology, New York: Hamlyn. ISBN 0600006476.
MacKillop, James (1998), Dictionary of Celtic Mythology, Oxford: Oxford University Press. ISBN 0192801201.
O'Rahilly, Thomas F. (1946, reissued 1971), Early Irish History and Mythology.
Rosaspini Reynolds, Roberto (1999), Mitos y Leyendas Celtas, Buenos Aires:Ediciones Continente. ISBN 9507540695.
Rosaspini Reynolds, Roberto (1999), Cuentos de Hadas Celtas, Buenos Aires:Ediciones Continente. ISBN 9507540490.
Rosaspini Reynolds, Roberto (2000), Cuentos de Hadas Irlandesas, Buenos Aires:Ediciones Continente. ISBN 9507540814.
Sjoestedt, M. L. (1949; translated by Myles Dillon. repr. 1990), Gods and Heroes of the Celts, Berkeley: Turtle Press. ISBN 1851821791.

Maderuelo

Los Arevacos
Los pobladores prerromanos de esta zona fueron los arévacos.
Ciudades importantes de los arévacos fueron Numancia, Uxama(Osma), Termancia (Tiermes), Segontia (Sigüenza) o Clunia (Coruña del Conde, Burgos).
Reconstrucción de cabaña arevaca (Numancia)
Esta tribu celta ocupó, aproximadamente, la cuenca del Alto Duero (la mitad occidental de la actual provincia de Soria, la zona nordeste de la de Segovia, el Sur de la de Burgos y posibles penetraciones, salvando el Sistema Central, en el Norte de Guadalajara.
De todos modos, los arévacos están emparentados con otras tribus celtibéricas como los vacceos (ocupantes de la cuenca media del Duero -actuales provincias de Valladolid, Palencia, Ávila y Oeste de la provincia de Segovia) y Pelendones (parte nororiental de la provincia de Soria y Centro de Burgos). Aunque hay constancia de la belicosidad de todos ellos, también son muchas las teseras que nos han llegado, figurillas que símbolizaban la protección y hospitalidad a los viajeros que las portaban.



Cultos de las tribus arevacas
Recomendamos como fuente de documentación la lectura de los trabajos de los historiadores Blázquez y Peralta, sobre las religiones de los pueblos indoeuropeos de Hispania. Destacaremos:

Hipona, dios de los caballos
El Culto a los muertos
Los arévacos creían que el cielo era la la morada de los muertos y que la divinidad suprema residiría en los astros.
Una costumbre arevaca era exponer a la intemperie los cuerpos de los guerreros fallecidos para que fueran devorados por los buitres. Los buitres llevarían el cuerpo de los guerreros al cielo. Por tanto, los buitres eran considerados animales sagrados. En las excavaciones arqueológicas de Numancia se ha encontrado una pintura donde unos buitres devoran los cuerpos de unos guerreros.



El Culto a la guerra y las cofradías de guerreros
Para los celtíberos, Vaélico era el dios de los infiernos y selle representaba por un lobo. De hecho, su nombre procede de la raíz celta "vailo" que significa lobo. Es una deidad nocturna e infernal, equivalente al dios galo Sucellus, que lo representaban como un hombre que viste piel de lobo.
A este dios se asociaron cofradías de guerreros, que vestían pieles de lobo u oso, para adquirir la fuerza del animal.
Curiosamente, estas cofradías también están presentes siglos después entre los vikingos y los germanos, con los berserkers ("guerreros con piel de oso") y ûlfhêdhnar ("hombres con piel de lobo"), respectivamente. Expertos en etnología comparada afirman que estas cofradías surgieron sin duda en un pasado común a todos estos pueblos indoeuropeos.



El Culto a las cabezas cortadas
En castros vettones de Salamanca (Yecla la Vieja) han aparecido piedras con rostros sonrientes que miran ligeramente a un lado. Están toscamente esculpidos. Estas piedras son alargadas y parece que se empotrarían en algún muro o pared.
Los expertos barajan la hipótesis que estén relacionadas con el culto celta de las cabezas cortadas.
Los grandes guerreros galos y britones conservaban en aceite las cabezas de sus enemigos más destacados y las mostraban con orgullo manteniendo su aureola de grandes guerreros. No eran simples trofeos si no un reconocimiento al valor y coraje del caído y el deseo de participar de su valor.
Es muy probable que una costumbre similar se conservara entre los celtas de Iberia. En algunas estelas encontradas en Lara de los Infantes, aparecen escenas de cabezas y manos amputadas. Además, se han hallado representaciones votivas de cabezas en la zona celtibérica y labrada en piedra en la zona castreña, en el Noroeste peninsular. Otros hallazgos aislados, como las 8 calaveras de la Edad del Hierro alineadas en el interior inaccesible de una cueva de Cantabria, parecen avalar esta hipótesis.
Cabeza cortada vettona realizada en roca granítica, encontrada en el "oppidum" celta de Eberóbriga (Cerro de Quiebracántaros) y poco después reutilizada en la Fuente de La Breña, en Talaván, provincia de Cáceres.Sobre "Breña" (portugués: Brenha),`lugar fragoso', Coromines cree que es de origen celta y procedente de "-brigna" derivado a su vez de "-briga", 'monte, altura´, lugares propicios para la ubicación de castros inaccesibles, provistos de fosos y murallas.Parece ser, por tanto, que hay una cierta relación semántica entre el nombre de la Fuente de la Breña y el cerro de donde proceden sus aguas, en el que claramente se manifiesta la presencia de un "oppidum" celta o vettón, con abundante cerámica dispersa junto a restos de murallas rodeadas de un profundo foso. De este mismo poblamiento del Cerro de Quiebracántaros procede la inscripción:"MUNIDI EBEROBRIGAE TOUDOPALANDAIGAE AMMAIA BOUTEA EXVOTO POSUIT".
Cómo llegar y horarios.
Carretera de Cáceres a Talaván, preguntar por la "Fuente de La Breña".
LAS CABEZAS CORTADAS Y LA PILA DE SACRIFICIOS: LOS CELTAS EN ARAGON
Cuando se pretende encontrar algo que sea común en el pasado de los europeos, muchos recurren al pueblo antiguo que más se extendió por los países de la vieja Europa, del cual han quedado multitud de restos arqueológicos y bastantes costumbres: los celtas.
En Aragón, región del nordeste de España, las tierras por las que discurre el río Jalón ofrecieron el marco idóneo para que las gentes celtibéricas que se ubicaron en ellas, tuvieran el entorno ambiental necesario para desarrollarse plenamente en todo tipo de actividades sociopolíticas y económicas. Allí se asentaron en pequeños pueblos y en notables ciudades como Nertobriga, Mundobriga, Arcobriga, Bilbilis o Sekaisa.
El Jalón es seguramente la vía natural de comunicaciones más importante de las que unen la costa nordeste de España con la Meseta castellana (y, por tanto, con el resto de la Península Ibérica), lo que permite a esta zona estar abierta a todo tipo de innovaciones y logros conseguidos en todos los campos que favorezcan una evolución positiva, pero al mismo tiempo el carácter sobrio de sus gentes hizo que conservasen aquellas costumbres o creencias más arraigadas en su propia esencia cultural, que se remitían a un tronco étnico europeo común: los celtas.
Dentro de esa continuidad cultural, los celtíberos mantuvieron vivo en buena medida el sentir religioso céltico original. Como demuestran los vestigios de culto a las "cabezas cortadas".
Todas estas pequeñas representaciones de cabezas proceden de los alrededores de la ciudad de Calatayud, donde se asentó el núcleo celtibérico de Bilbilis. La nº 1 es un colgante, plano por detrás. La nº 2, muy pequeña, es de estilo esquemático, de tipo céltico: el pelo se halla representado por dos círculos incisos, y la boca y la barba mediante un triángulo. La nº 3 muestra larga cabellera y podría llevar diadema. La nº 4, de estilo céltico esquematizado, es plana por el otro lado, y presenta un orificio por lo que debe tratarse de un aplique.
También en la comarca de Calatayud, en la localidad de Belmonte (solar de la antigua ciudad de Sekaisa), se halló un enterramiento formado por tres lajas en forma de cista, haciendo de cubierta de la tumba una cuarta laja. En el interior se encontraba el cadáver de un niño. Junto al enterramiento había una bolsada de cenizas, sin duda una ofrenda, y entre ellas una copa de cerámica celtibérica pintada. Y una cabeza exactamente igual a la nº 4, también de bronce y con el ojo formado por incrustación de pasta.
Estas cabezas están en relación con el rito mágico-religioso de raigambre céltica de las "cabezas cortadas". En su origen era una costumbre guerrera, consistente en cortar la cabeza al enemigo para hacerla servir como trofeo, o bien se relacionaba con una concepción apotropaica de la cabeza del enemigo vencido.
Sin embargo, en este caso debe tratarse de objetos de protección o incluso de representación del difunto, al igual que en Hungría esculpieron "cabezas cortadas" sobre lápidas funerarias de los indígenas en época romana. También en Hungría, y con la idea de salvaguardar a su dueño, se representaron dos "cabezas cortadas" sobre una espada.
En el caso de las encontradas en esta zona de Aragón, sin duda hay un trasfondo funerario, ya que un objeto de este tipo apareció en un enterramiento. Por otra parte, pero en la misma dirección, podemos relacionar estos elementos con la leyenda galesa de Vran, recogida en el Mabinogion, en la cual se relata: "Y entonces Bendigeit Vran ordenó que le cortaran la cabeza. Tomad mi cabeza -les dijo- llevadla a Gwynn Vryn (la colina blanca) en Llundein (Londres), y enterradla en ese lugar con el rostro vuelto hacia Francia. Transcurrirá mucho tiempo durante el camino. En Harddlech, el banquete durará siete años y los pájaros de Rhiannon cantarán para vosotros y mi cabeza os resultará una compañía tan grata como en los mejores momentos en que estuvo sobre mis hombros. En Gwales de Penvro pasaréis ochenta años y hasta el momento en que os abran la puerta que da sobre Aber Henvelen, hacia Kernyw (Cornualles), podréis permanecer allí y conservar intacta la cabeza. Pero eso resultará ya imposible, en cuanto os abran la puerta, id entonces a Llundein a enterrar la cabeza y pasad al otro lado."
Todo sucede de acuerdo con la profecía de Vran. Luego se dice: "A causa de estos ochenta años así transcurridos aquello fue designado con el nombre de Fiesta de la Cabeza Sagrada". Siguen realizándose los designios augurados: "Fuera cual fuese la duración del viaje, llegaron allí y enterraron la cabeza en Gwynn Vrynn. Cuando la enterraron fue el Tercer Buen Escondrijo, y cuando la descubrieron, el Tercer Mal Descubrimiento: en efecto, ninguna plaga podía atravesar el mar hasta aquella isla, mientras la cabeza estuviera escondida en aquel lugar."
Así pues, debieron enterrar estas pequeñas "cabezas cortadas" de bronce junto a los cadáveres, para que les protegieran y ningún mal perturbase su espíritu, pudiendo así gozar de la felicidad de la vida del más allá.
Además de esta costumbre celta, sabemos por los escritores antiguos (como Estrabón) que los celtíberos también practicaban como rito el sacrificio humano (igual que los galos). De esto nos queda un vestigio material muy cerca de la ciudad celta de Arcobriga, que se ubica en la localidad aragonesa de Monreal de Ariza; allí se puede ver todavía la "Pila de sacrificios humanos":
Se trata de una roca de buen tamaño que se labró vaciando en parte su zona superior para colocar a la víctima en posición supina. Posee además una serie de canalículos que desembocan en una especie de depósitos, todo ello en la misma piedra, situados junto al lugar donde reposaría la cabeza y en la parte inferior de la "Pila de sacrificios". Estos canalículos debían servir para verter la sangre y las vísceras de las víctimas, que irían a parar a los depósitos de la pila.
Las costumbres que reflejan tanto las "cabezas cortadas" como la "Pila", estaban plenamente vigentes a finales del siglo III y en el siglo II antes de Cristo.
Para más información ver:
* Díaz Sanz, María Antonia: Sacrificios humanos en la Celtiberia Oriental: las "cabezas cortadas". Segundo Encuentro de Estudios Bilbilitanos, 33-41. Calatayud (Aragón), 1989. * Gran Enciclopedia Aragonesa, Apéndice II, voz "Cabezas Cortadas" (Manuel Medrano). Zaragoza, 1987.